Santuario Nuestra Señora de los Milagros

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UNA IMAGEN… UNA PALABRA

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
Hoy es Lunes 25 de Enero Fiesta Conversión de San Pablo Aniversario Fundacion Congregación de la Misión-Misioneros Paúles.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 16, 15-18 En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo:
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».

Palabra del Señor

Reflexión: Id por todo el mundo,…a toda la creación… Jesús lo dijo a los discípulos de ayer y nos lo dice a nosotros hoy: ¡id!, ¡id! Y ellos pueden salir, (lo hemos constatado en la 1ª lectura con Pablo) porque ya han experimentado la gracia y la alegría del evangelio, como nos repite el Papa Francisco que afirma que la Buena Noticia de Jesús: “se experimenta, se conoce y se vive solamente dándola, dándose”. Para nosotros es fácil examinarnos sobre el envío que san Marcos, al final de su evangelio, nos deja. Lo difícil es aprobar este examen, pero será posible si dejamos que la gracia de Dios actúe. “ Yo fui alcanzado por Cristo Jesús». ¡Qué mejor oración que ésta!.
Al proseguir la lectura vemos que Jesús enumera y expresa ya lo que debemos llevar, no carguemos de cosas inútiles el depósito de nuestro corazón:

-. Id y anunciad la Buena Noticia a todas las gentes.
-. Id y al que crea, bautizadlo.
-. Id y en mi nombre expulsad el mal.
-. Id y utilizad el nuevo lenguaje de la Fe.
-. Id y sanad a los enfermos ungiéndolos en mi nombre.

Todo ello recordando que Él los envió a todas las gentes. Y en ese “todos” de hace más de dos mil años estábamos también nosotros. Nuestro mundo sigue teniendo muchísimas necesidades y muchas veces aún sin saberlo siguen esperando un Salvador. Nosotros hemos tenido la gracia de ser encontrados por Él, de haber respondido con generosidad a su llamada, a veces con temor y temblor le hemos preguntado como Pablo. “¿Señor, qué quieres que haga?” Démonos tiempo y silencio para escucharle, porque a pesar de nuestras limitaciones y pecado, sigue contando con cada uno de nosotros.

_* Dios te bendice…*”Oh Jesús, Pastor eterno de las almas!
Dígnate mirar con ojos de misericordia a tu grey amada.
Señor, gemimos en la orfandad. Danos vocaciones, danos sacerdotes santos, religiosos y almas consagradas, esposos y familias cristianas, laicos apostólicos.
Te lo pedimos por la inmaculada Virgen María, tu dulce y Santa Madre. Por las súplicas de tus apóstoles, Pedro, Pablo, Juan y los demás.
¡Oh Jesús danos sacerdotes, religiosos, almas consagradas y laicos según tu corazón! Amén”. Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

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NOTA SOBRE EL DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS
por Robert Card. Sarah, Prefecto, CMglobal

NOTA SOBRE EL DOMINGO DE LA PALABRA DE DIOS

El Domingo de la Palabra de Dios, querido por el Papa Francisco en el III Domingo del Tiempo Ordinario de cada año, recuerda a todos, pastores y fieles, la importancia y el valor de la Sagrada Escritura para la vida cristiana, como también la relación entre Palabra de Dios y liturgia: «Como cristianos somos un solo pueblo que camina en la historia, fortalecido por la presencia del Señor en medio de nosotros que nos habla y nos nutre. El día dedicado a la Biblia no ha de ser “una vez al año”, sino una vez para todo el año, porque nos urge la necesidad de tener familiaridad e intimidad con la Sagrada Escritura y con el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el Pan en la comunidad de los creyentes. Para esto necesitamos entablar un constante trato de familiaridad con la Sagrada Escritura, si no el corazón queda frío y los ojos permanecen cerrados, afectados como estamos por innumerables formas de ceguera».

Este Domingo constituye, por tanto, una buena ocasión para releer algunos documentos eclesiales y, sobre todo, los Praenotanda del Ordo Lectionum Missae, que presentan una síntesis de los principios teológicos, celebrativos y pastorales sobre la Palabra de Dios proclamada en la Misa, pero válidos, también, para toda celebración litúrgica (Sacramentos, Sacramentales, Liturgia de las Horas).

Para seguir leyendo en CMglobal: https://cmglobal.org/es/2021/01/23/nota-sobre-el-domingo-de-la-palabra-dehttp://<!– wp:paragraph –> <p>Para seguir leyendo en CMglobal: https://cmglobal.org/es/2021/01/23/nota-sobre-el-domingo-de-la-palabra-de-dios/?noredirect=es_ES</p> <!– /wp:paragraph –>-dios/?noredirect=es_ES

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En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
Hoy es Domingo 17 de Enero II Semana Tiempo Ordinario San Antonio, Abad

Lectura del santo Evangelio según San Juan 1, 35-42 En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
«Este es el Cordero de Dios».
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
«Qué buscáis?».
Ellos le contestaron:
«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».
Él les dijo:
«Venid y veréis».
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

Palabra del Señor

Reflexión: Dicen que hoy existe una generación llamada: de los “seekers”, “buscadores”, que lo que buscan es una religión. Se busca, una verdad que dé sentido a la vida, que satisfaga, que libere de la insatisfacción de las pequeñas verdades, de las pequeñas y vacías satisfacciones; sobre todo se busca a alguien en quien confiar, que sea referencia de su vida. Desde aquí es muy importante ser capaces de distinguir quién nos llama entre tantas voces y ecos que, hoy en día, recibimos. Nuestra generación no puede menos de sentir, como lo hace Samuel en la primera lectura de hoy, una voz que le llama, que le saca del sueño: del sueño del tener, del sueño del placer inmediato, -segunda lectura – y que ofrece algo distinto. Cómo dijo Antonio Machado, es fácil confundir la voz con los ecos y no descubrir, de inmediato quién nos llama; no percibir quién nos dice “venid y veréis”. Hace falta mantener la atención continua. Despertar del sueño, de estar narcotizados por las llamadas para satisfacer ansias de poder, de placer, de tener…

Quedarse con Jesús significa encontrarnos con la pregunta…¿qué buscáis? Y sigue ofreciéndose como respuesta: venid y veréis. Porque somos llamados a seguirle. Esa es nuestra vocación de cristianos. Lo que da sentido a nuestro vivir. Para ello escuchamos, meditamos la Palabra de Dios. Dejamos que nos interrogue. Percibimos en ella que alguien nos llama, a conocerle mejor, pasar tiempo con él, a seguirle. ¿Es para nosotros una satisfacción responder positivamente a su invitación? En definitiva, ¿la convivencia, el sentir con Jesús es nuestro objetivo existencial, que da sentido a otros proyectos, a otros objetivos? Venid y veréis; fueron, vieron, … y se quedaron con Jesús. Porque el se quiere quedar con nosotros. Mírale hoy, cuando vayas a Musa, en su modesta apariencia de la Hostia y del cáliz, como el Cordero De Dios que quita el pecado del mundo. Y, madre, si hay.

_* Dios te bendice…* “En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
Quien, por su misterio pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos del pecado y de la muerte al honor de ser estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de su propiedad, para que, trasladados de las tinieblas a tu luz admirable, proclamemos ante el mundo tus maravillas. Por eso, con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo Dios del universo. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo”.

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En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
Hoy es Domingo 10 de Enero Bautismo del Señor Con esta fiesta concluimos el tiempo de Navidad. El bautismo del Señor, o «teofanía del Jordán», es un misterio importante de nuestra fe, pues funda el sacramento del bautismo cristiano. Esta fiesta es una bella oportunidad para reflexionar sobre el significado de nuestro propio bautismo y renovar los compromisos que en él hemos adquirido, así como dar gracias a Dios por el gran regalo de hacernos hijos suyos.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 1, 7-11 En aquel tiempo, proclamaba Juan:
«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».
Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:
«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

Palabra del Señor

Reflexión: Dice el Evangelio que Juan se había presentado en el desierto y «predicaba un bautismo de conversión para el perdón de los pecados» (Mc 1,4). La gente iba a escucharlo, confesaban sus pecados y se hacían bautizar por él en el río Jordán. Y entre aquellas gentes se presentó también Jesús para ser bautizado.

En las fiestas de Navidad hemos visto como Jesús se manifestaba a los pastores y a los magos que, llegando desde Oriente, lo adoraron y le ofrecieron sus dones. De hecho, la venida de Jesús al mundo es para manifestar el amor de Dios que nos salva.

Y allí, en el Jordán, se produjo una nueva manifestación de la divinidad de Jesús: el cielo se abrió y el Espíritu Santo, en forma de paloma descendía hacia Él y se oyó la voz del Padre: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco» (Mc 1,11). Es el Padre del cielo en este caso y el Espíritu Santo quienes lo manifiestan. Es Dios mismo que nos revela quién es Jesús, su Hijo amado.

Pero no era una revelación sólo para Juan y los judíos. Era también para nosotros. El mismo Jesús, el Hijo amado del Padre, manifestado a los judíos en el Jordán, se manifiesta continuamente a nosotros cada día. En la Iglesia, en la oración, en los hermanos, en el Bautismo que hemos recibido y que nos ha hecho hijos del mismo Padre.

Preguntémonos, pues: —¿Reconozco su presencia, su amor en mi vida? —¿Vivo una verdadera relación de amor filial con Dios? Dice el Papa Francisco: «Lo que Dios quiere del hombre es una relación “papá-hijo”, acariciarlo, y le dice: ‘Yo estoy contigo’».

También a nosotros el Padre del cielo, en medio de nuestras luchas y dificultades, nos dice: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

_* Dios te bendice…* “En verdad es justo y necesario, nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en el bautismo de Cristo en el Jordán
has realizado signos prodigiosos, para manifestar el misterio del nuevo bautismo:
hiciste descender tu voz desde el cielo, para que el mundo creyese
que tu Palabra habitaba entre nosotros; y por medio del Espíritu, manifestado en forma de paloma, ungiste a tu siervo Jesús, para que los hombres reconociesen en él al Mesías, enviado a anunciar la salvación a los pobres.
Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos
diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo Dios del universo. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo”.

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En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
Hoy es Miércoles 06 Enero Tiempo de Navidad: EPIFANÍA
En este día de la «Epifanía del Señor» la liturgia se centra en la revelación de Dios a los que no pertenecen al pueblo judío, a toda la humanidad.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 2 1-12 Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al Niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor

Reflexión: Hacernos conscientes de que Dios ha elegido a «todos», es lo que nos puede ayudar a plantearnos el modo de responderle con nuestra fe, con nuestro modo de vivir.

El evangelio nos ofrece estos personajes que, sin quererlo, se han convertido en protagonistas del día de hoy (el protagonista es el Niño que ha nacido, que ya lleva un tiempo entre nosotros). Los «magos» en la cultura oriental del tiempo de Jesús tenían la equivalencia en nuestro lenguaje como «sabios». Pero, miremos en qué consiste su sabiduría.

En ser capaces de levantar la mirada hacia lo alto, más allá de lo inmediato que llena la vida (ocupaciones, pequeñas cosas de cada día, luces, regalos,…); y ser capaces de distinguir la luz de Dios entre todas las luces que brillan… para lo que hace falta tiempo, silencio, paciencia, confianza…
En poner en su vida una buena dosis de valentía como para ponerse en camino siguiendo esa luz-estrella, confiando en su guía, desprendiéndose de seguridades y costumbres que les atan, y abriéndose a las gentes y pueblos que el camino les ofrece.
En tener la humildad necesaria para preguntar y pedir ayuda cuando pierden el rastro de la estrella; y, cuando llegan, tener la capacidad de reconocer el origen de la luz, aunque contradiga sus expectativas.
En adorar, o sea, reconocer el misterio de amor recibido gratuitamente, aceptar la propia incapacidad para corresponder a un don de tal magnitud, y, aun así, ofrecer lo que tienen y son.
Estos hombres extraños son un buen modelo en el que mirarnos. Seguramente ninguno de nosotros somos magos-sabios pero sí poseemos un poco de esa «gracia de Dios que nos ha dado» y que nos ayuda a crecer en su sabiduría.
Los magos ofrecieron al Niño oro (como rey pacifico), incienso (Dios inmenso) y mirra (para su sufrimiento). ¿Qué dones puedo ofrecer yo hoy?

_* Dios te bendice…* “En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque hoy has revelado en Cristo, para luz de los pueblos, el verdadero misterio de nuestra salvación: y al manifestarse Cristo en nuestra carne mortal
nos renovaste con la gloria de su inmortalidad.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, tronos y dominaciones, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo”.

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En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
Hoy es Domingo 03 Enero II Domingo Navidad Feliz Año Nuevo.

Lectura del santo Evangelio según San Juan 1, 1-18 En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor

Reflexión: Dios nos ha dado la inteligencia para comprender el universo y para que maravillados por tanta grandeza, sabiduría, belleza y bondad, no cesáramos de alabarlo y darle gracias. Pero… absortos en esta contemplación nos olvidamos de que esa Palabra creadora es la que dormía en el pesebre y era amamantado por María; en un momento dado hacía graciosas muecas, y poco después lloraba cuando sentía alguna necesidad o incomodidad.

La Palabra de Dios no es, cómo nos dice san Juan, un mero conocimiento intelectual que Dios tiene de sí; la comprensión que tiene de sí mismo abarca toda su realidad y, por tanto, también su condición de ser vivo y, por supuesto, su realidad humana. Dios engendra un Hijo idéntico a sí mismo: eterno, infinito, feliz , y, sin embargo, por su voluntad de hacerse humano también frágil, vulnerable, expuesto… como un niño.

A lo largo de la historia, la Palabra de Dios ha puesto a Dios en comunicación con los hombres por medio de los profetas y de la Ley. El pueblo de Israel tiene a gala y presume de poseer el código de conducta más sabio que el de los demás pueblos pues ha sido dictado por la Sabiduría de Dios. Y es que la vida humana no es un vivir a gusto de cada uno, según van viniendo las cosas, sino un vivir previsto y originado en la Sabiduría de Dios: ordenado, no caótico; con una finalidad, con sentido; como una llamada a la vida plena feliz. En el Antiguo Testamento, Dios dio su ley por medio de Moisés, como norma de conducta sabia; en el Nuevo Testamento, tenemos a Jesús, que es la Sabiduría, la Palabra personal de Dios como modelo de vida humana. Desde Belén comienza dándonos ejemplo de vida: de Él aprendemos la importancia de la humildad; a no apegarnos a las cosas pasajeras; a adoptar una actitud de trascendencia o pura referencia al Padre, viviendo en el mundo pero sin ser del mundo, y aprendemos sobre todo el amor, a ponernos en el lugar del otro.

Con el tiempo, este niño enseñará como Maestro de Israel para ser escuchado por todos los pueblos. Anunciará el Reino de Dios, al que son convocadas todas las gentes, de forma que quienes acepten su palabra, lo crean y lo acojan en su vida serán hechos partícipes de la vida que Él tiene en plenitud como Hijo de Dios; de modo semejante, esos tales serán hechos hijos de Dios con todo lo que eso significa de ser coherederos con Él de la gloria del Padre.

Este niño que contemplamos atravesando el tiempo, y que abre sus ojos y nos sonríe es el Mediador de nuestra fortuna, de nuestra bendición, pues ha sido por medio de Él como hemos sido destinados a ser hijos de Dios. Desde aquí toman todo su sentido las palabras se Apóstol que nos invitan a perseverar en la fe en Jesús, que salva; en el amor, que santifica, y en la esperanza, nos anima y fortalece.

_* Dios te bendice…*” En verdad es justo y necesario…. Por Cristo hoy resplandece el intercambio de nuestra salvación, ya que al asumir tu Verbo nuestra fragilidad, no solamente dignificó nuestra naturaleza para siempre, sino que, maravillosamente, nos hizo partícipes de su eternidad.
Por eso unidos a los coros de los ángeles, te alabamos llenos de alegría: Santo, Santo, Santo …

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En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
Hoy es Domingo 27 Diciembre * Octava NATIVIDAD de nuestro SEÑOR * *SAGRADA FAMILIA *

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 2, 22-40 Cuando se cumplieron los días de su purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».
Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.
Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
«Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:
«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra del Señor

Reflexión: El Evangelio nos dice que el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría. Jesús encontró el calor de una familia que se iba construyendo a través de sus recíprocas relaciones de amor. ¡Qué bonito y provechoso sería si nos esforzáramos más y más en construir nuestra familia!: con espíritu de servicio y de oración, con amor mutuo, con una gran capacidad de comprender y de perdonar. ¡Gustaríamos —como en el hogar de Nazaret— un cielo y la tierra! Construir la familia es hoy una de las tareas más urgentes. Los padres, como recordaba el Concilio Vaticano II, juegan ahí un papel insubstituible: «Es deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, y que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos». En la familia se aprende lo más importante: a ser personas.

Finalmente, hablar de familia para los cristianos es hablar de la Iglesia. El evangelista san Lucas nos dice que los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor. Aquella ofrenda era figura de la ofrenda sacrificial de Jesús al Padre, fruto de la cual hemos sido rescatados, redimidos, hemos nacido los cristianos. Considerar esta gozosa realidad nos abrirá a una mayor fraternidad y nos llevará a amar más a la Iglesia.

_* Dios te bendice…* “JESÚS, Hijo de Dios e Hijo de María, bendice a nuestra familia. Inspira bondadosamente en nosotros la unidad, la paz y el amor mutuo que tú encontraste en Tu propia familia en la pequeña aldea de Nazaret.
MARÍA, purísima Virgen, Madre de Jesús, y Nuestra Madre, sustenta a nuestra familia con tu fe y tu amor. Consérvanos cerca de tu Hijo, Jesús, en todas nuestras alegrías y en nuestras penas.
JOSÉ, Padre adoptivo de Jesús, casto esposo de María, protege a nuestra familia del peligro. Auxílianos en todos los momentos de desánimo y ansiedad”. Amén.

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En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
Hoy es Viernes 25 Diciembre * NATIVIDAD de nuestro SEÑOR * Feliz y Santa Navidad, para ti, para los tuyos.

Lectura del santo Evangelio según San Juan 1, 1-18 En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio d él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo:
«Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Palabra del Señor

Reflexión: Hoy, nos ha nacido el Salvador. Ésta es la buena noticia. Una gran noticia, que San Juan nos narra como un viaje apasionante: aquél que es la Palabra, que estaba junto a Dios Padre, viene a nosotros, y viniendo nos abre la puerta para ir, junto a Él, hacia el Padre.

La historia tiene comienzo y final. Venimos del deseo de amor del Padre y vamos hacia ese mismo amor. Y entre tanto, estamos en sus manos, para enlazar nuestras manos entre nosotros.

Pero no todo es tan sencillo: en el mundo hay tinieblas. Y la luz molesta a la tiniebla. Y nuestra voluntad puede recibir o rechazar al Dios que viene a nosotros “en cada persona y en cada acontecimiento”. Ahí nos jugamos la vida…

Lo bueno es que conocemos que “a los que le recibieron, les dio poder de hacerse hijos de Dios”. Como el Hijo, por Él y en Él. Y desde Él, todo cobra sentido. “En la vida y en la muerte, somos del Señor”.

Que hoy puedas contemplar el misterio de Belén. Que puedas sentir el calor y la luz que surgen del Dios-con-nosotros, que envían quien lo recibe a dar luz y calor a nuestro mundo. Que a pesar de los años y de las rutinas, puedas sorprenderte de que Dios haya puesto su tienda entre nosotros –por pura gracia- y se haya hecho compañero de camino: “Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, nos lo ha dado a conocer”. Para contarlo y para vivirlo. ¡FELIZ NATIVIDAD!

_* Dios te bendice…* “En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno
por Cristo, Señor nuestro.
Por el misterio santo que hoy celebramos, el que era de naturaleza invisible se hizo visible en nuestra naturaleza,
y el que es engendrado desde toda la eternidad
comenzó a existir en el tiempo para asumir en sí mismo todo lo creado,
reconstruir lo que estaba caído
y encaminar al hombre descarriado hacia el Reino celestial.
Por eso, unidos a todos los ángeles, te aclamamos llenos de alegría, diciendo:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo”.

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En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
Hoy es Domingo 20 Diciembre IV de Adviento Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, ¡ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte! Señor Jesús.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1, 26-38 En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró.

Palabra del Señor

Reflexión: El sobrio lienzo teológico hilvanado por Lucas para poner palabras a un hecho difícilmente descriptible para lo que se servirá de los textos proféticos del Antiguo Testamento. De esta manera se recoge la fe firme e inquebrantable de los primeros cristianos en el misterio de la Encarnacion de Jesús, desvelada a la luz de las Escrituras. Un texto en el que el evangelista nos deja también la impronta de una recia y peculiar espiritualidad: es el Espíritu de Dios quien lleva la iniciativa y dirige los hilos de la historia, si bien sirviéndose de personas atentas y dóciles a su llamada (Juan el Bautista, la Virgen María, Isabel, Zacarías, el anciano Simeón). En otras palabras, una historia enmarcada en la trascendencia insondable de un Dios que soberanamente quiere estar necesitado de la colaboración humana para llevar a cabo sus providentes designios. Es en el encuentro amistoso de la interioridad, no en el fastuoso templo que quería construirle David (1ª lectura), donde Dios encuentra su casa, como ocurrió con María Virgen.

De ahí el jubiloso canto de alabanza en que prorrumpe, agradecido, el corazón humano acompañando a María en su Magníficat. En resumen la alta cristología que condensa la escena evangélica de la Anunciación, cargada de resonancias bíblicas, nos introduce en el insondable misterio del niño que va a nacer, “concebido por obra y gracia del Espíritu Santo” (Credo). Nada extraño, pues, que el apóstol Pablo, en la doxología final de su carta a los romanos (2ª lect.), prorrumpiera igualmente en un cántico de alabanza porque el proyecto salvífico de Dios, oculto desde la eternidad, ha sido ahora revelado en Cristo: revelación de un misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado al presente por las Escrituras que lo predicen.

La celebración de la cercana Navidad puede ser sin duda un momento propicio para renovar y actualizar la alianza de Dios con su pueblo en “la tienda del encuentro”. Es Él quien toma la iniciativa a la espera de un regazo cálido, como el de María, dispuesto y decidido a dar un sí gozoso y esperanzado a la propuesta del mensajero divino. Con temor y temblor, desbordados por el misterio, pero con la indefectible confianza de quien asiente a la Palabra de un Dios fiel a sus promesas.

Es la actitud reflexiva y contemplativa de la Virgen María acogiendo la palabra del ángel la que le permite fecundar el fruto de sus entrañas. Como el rey David, soñamos a veces con grandes proyectos. Sin embargo, la Virgen de la Anunciación nos lleva por otros caminos: María, llena de fe, al responder: ‘He aquí la esclava del Señor, hágase en mí lo que dices’, concibió a Cristo en su mente y en su corazón antes que en su seno virginal(San Agustín).

_* Dios te bendice…* “En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación alabarte, bendecirte y glorificarte Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por el misterio de la Virgen Madre. Del antiguo adversario nos vino la ruina,
pero en el seno virginal de la hija de Sión recibió la vida aquél que nos nutre con el pan de los ángeles, y surgieron para todo el género humano la salvación y la paz. La gracia que perdimos por Eva nos fue devuelta en María;
su maternidad redimida del pecado y de la muerte, se abre al don de una vida nueva.
para que, donde abundó el pecado sobreabundara tu misericordia por Cristo, nuestro Salvador.

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo
Hoy es Viernes 18 Diciembre Feria Mayor Adviento Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel, que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente y en el Sinaí le diste tu ley, ¡ven a librarnos con el poder de tu brazo!

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 1, 18-24 La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que habla dicho el Señor por medio del profeta:
«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo
y le pondrán por nombre Emmanuel,
que significa “Dios-con-nosotros”».
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.

Palabra del Señor

Reflexión: Estos versículos son bellos. Hablan del compromiso matrimonial, de que María está sorpresivamente encinta, de que José era un hombre justo (y estoy convencido de que no era mayor) de que le rechazo en secreto y, al final, de un sueño. Todas ellas son actitudes muy humanas y normales. No hay doblez en ninguno de los dos protagonistas, ni el Espíritu de Dios juega malas pasadas. Todo está en el plan de Dios desde antiguo: se trataba de que Dios-con-nosotros, el Enmanuel, se hiciera presente, entrando en la Historia y en la historia personal, como alguien que va a jugar un papel salvador, sanador y perdonador.

Hacerse preguntas sin respuesta al leer o escuchar este texto es no haber entendido la forma de actuar de Dios, siempre sorpresivo, pero no antinatural. ¡Claro que Dios infundió su Espíritu en María! Dejemos a un lado nuestro esquema racional y biológico… para ser capaces de transcender lo natural… para ver la acción divina. El sueño, cualquier sueño profundo es reparador, clarificador, si en él descubrimos la presencia del Señor que siempre o muchas veces ha utilizado este método para manifestarse.

En cada uno de nosotros está la capacidad de interpretación sin alambicamientos de ningún tipo. Es mucho más satisfactorio para nuestra fe fiarnos sin ambages de Dios, dejarle hacer a Él ser como quiere ser y como quiere manifestarse y así se cumpla la gran promesa, el gran anhelo del pueblo durante siglos esperado.

Dios no hace dar saltos a la naturaleza. Podría hacerlo, pero ¿para qué? No es su intención confundirnos, sino que veamos su presencia callada, fiel, pura alianza, entre Él y nosotros. Él es muy claro. Así que dejemos de retorcer los textos y sigamos soñando, porque los sueños, si son buenos, terminan haciéndose realidad. María soñó como joven hebrea en la posibilidad de recibir en sí al Mesías esperado. José soñó en la posibilidad de ser padre de ese Mesías. Los pastores soñaron… los sueños atraviesan la Biblia. Y creo que si somos sinceros, también nuestra vida está tejida de anhelos, esperanzas y factibles sueños. No dejemos de soñar.

_* Dios te bendice…* “Ven, ven, Señor, no tardes. Ven, ven, que te esperamos.
Ven, ven, Señor, no tardes, ven pronto, Señor. El mundo muere de frío, el alma perdió el calor, los hombres no son hermanos, el mundo no tiene amor. Envuelto en sombría noche, el mundo, sin paz, no ve;
buscando va una esperanza, buscando, Señor, tu fe.
Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz,
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas tú. Amén”.