Santuario Nuestra Señora de los Milagros

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UNA IMAGEN… UNA PALABRA

El cristiano se mueve en el mundo como una persona corriente;

pero el fundamento del trato con sus semejantes no puede ser ni la recompensa humana ni la vanagloria; debe buscar ante todo la gloria de Dios, sin pretender otra recompensa que la del Cielo. «Al contrario, cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos» (Lc 14,13-14).

El Señor nos invita a darnos incondicionalmente a todos los hombres, movidos solamente por amor a Dios y al prójimo por el Señor. «Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente» (Lc 6,34).

Pidamos a la Virgen la generosidad de saber huir de cualquier tendencia al egoísmo, como su Hijo. «Egoísta. —Tú, siempre a “lo tuyo”. —Pareces incapaz de sentir la fraternidad de Cristo: en los demás, no ves hermanos; ves peldaños (…)

FELIZ DÍA A TODOS

ES DOMINGO… DÍA DEL SEÑOR

Toda la liturgia de la Palabra de este domingo está impregnada por la ternura y la exigencia de la filiación y de la fraternidad.

Fácilmente resuenan en nuestro corazón aquellas palabras de san Juan:

«Si alguno dice: ‘Amo a Dios’, y aborrece a su hermano, es un mentiroso» (1Jn 4,20).

La nueva evangelización —cada vez más urgente— nos pide fidelidad, confianza y sinceridad con la vocación que hemos recibido en el bautismo.

Si lo hacemos se nos iluminará «el camino de la vida: hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre» (Sal 16,11)

FELIZ DOMINGO A TODOS 

HOY CELEBRAMOS…

TODOS LOS DIFUNTOS…

Hoy hacemos memoria de nuestros hermanos que han muerto. A algunos de ellos les podemos poner nombre y apellidos. Son nuestros familiares y conocidos, personas con las que hablamos y tratamos. Algunos de ellos quizá han sido importantes, muy importantes, en nuestra vida. Por la intensidad de la relación, por el cariño y el tiempo compartidos. Pero han desaparecido. Han muerto. Su vida ha llegado a su fin. Y más allá de ese momento se cierne un velo de misterio que desde siempre ha asombrado a la humanidad. Hasta los más escépticos guardan silencio en el momento de la muerte. Nos quedamos sin palabra. Algunos prefieren hablar de que permanecen vivos en nuestra memoria. Pero, ¡qué frágil es la memoria!

Hoy celebramos a nuestros hermanos difuntos. Y celebramos este día porque creemos que están vivos. Ahí está la clave. Hay muchas lecturas disponibles para este día. Pero se puede afirmar que todas tienen un punto en común: la afirmación de la esperanza de que en Jesús resucitado, más allá de la muerte, hay vida. Una vida diferente pero vida. Y una vida que creemos que es para ellos, y será para nosotros, vida en plenitud.

Creemos en la comunión de los santos… y, desde ella, oramos por todos nuestros hermanos… dediquemos en este día un rato de oración contemplativa… pensemos en el término de lo que hoy llamamos “vida” cara a la “vida eterna”… 

SANTO y FELIZ DÍA A TODOS…

HOY CELEBRAMOS…

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS…

Hoy celebramos la gran fiesta de la comunidad cristiana y, por extensión, de la humanidad entera. En la Iglesia hemos hablado mucho de los santos en sentido canónico. Son aquellas personas que han sido declaradas tales una vez que se ha probado a lo largo de un complicado proceso que han vivido una vida realmente santa. Tanto hemos hablado de esos santos que se nos ha olvidado que santos lo somos todos por la gracia de Dios, que “santo” era una forma común de denominarse los creyentes unos a otros en los primeros años de la Iglesia.

Santos son los 144.000 marcados de todas las tribus de Israel, pero santos son también todos los que forman esa muchedumbre inmensa, que nadie puede contar, venidos de todas partes, de toda clase y condición. Santos son todos los que reconocen en su corazón que Dios es el que nos da la vida y le alaban y le dan gracias. Santos son los que han pasado por las tribulaciones de la vida, han puesto su esperanza más allá de sus propias fuerzas y han dejado que sea el amor de Dios el que les salve. Santos somos los que vamos caminando en la esperanza de que Dios nos dará la vida en plenitud. Y, viviendo en esa esperanza, como dice la primera carta de Juan, nos hacemos ya puros como él, como Dios.

Santos son todos los que se alegran en su corazón con el mensaje de las bienaventuranzas, las palabras más revolucionarias de Jesús.

FELIZ DÍA A TODOS…

y FELICIDADES a todos… 

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Los textos de la liturgia de hoy, 

ponen ante nuestros ojos una de las características propias del Reino de Dios:

es algo que crece lentamente —como un grano de mostaza— pero que llega a hacerse grande hasta el punto de ofrecer cobijo a las aves del cielo.

Así lo manifestaba Tertuliano: «¡Somos de ayer y lo llenamos todo!».

Con esta parábola, el Señor exhorta a la paciencia, a la fortaleza y a la esperanza. Estas virtudes son particularmente necesarias a quienes se dedican a la propagación del Reino de Dios. Es necesario saber esperar a que la semilla sembrada, con la gracia de Dios y con la cooperación humana, vaya creciendo, ahondando sus raíces en la buena tierra y elevándose poco a poco hasta convertirse en árbol.

Hace falta, en primer lugar, tener fe en la virtualidad —fecundidad— contenida en la semilla del Reino de Dios. Esa semilla es la Palabra; es también la Eucaristía, que se siembra en nosotros mediante la comunión. Nuestro Señor Jesucristo se comparó a sí mismo con el «grano de trigo [que cuando] cae en tierra y muere (…) da mucho fruto» (Jn 12,24).

FELIZ DÍA A TODOS…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

La palabra de Dios de este día nos debería ayudar a examinar nuestra vivencia religiosa y descubrir si realmente las mediaciones que utilizamos nos ponen en comunicación con Dios y con la vida. Sólo desde la correcta vivencia de las mediaciones podemos entender la frase de san Agustín: «Ama y haz lo que quieras».

FELIZ DÍA A TODOS

PREPARANDO LA PRÓXIMA BEATIFICACIÓN

60 nuevos mártires españoles serán proclamados BEATOS,

el próximo día 11 de noviembre en Madrid. 

Todos ellos forman parte de la Familia Vicenciana: Padres Paúles, 

Hijas de la Caridad, seglares vicencianos… y sacerdotes diocesanos consiliarios de movimientos vicencianos…  

Ya disponemos de alguna información más… 

13TV EMITIRÁ EN DIRECTO LA EUCARISTÍA Y BEATIFICACIÓN DE LOS 60 MÁRTIRES DE LA FAMILIA VICENCIANA, EL 11 DE NOVIEMBRE A LAS 11 DE LA MAÑANA.
SI NO PUEDES ACERCARTE AL PALACIO VISTALEGRE EN MADRID ESE SÁBADO PUEDES UNIRTE A NOSOTROS A TRAVÉS DE 13TV.

EL DOMINGO 12 DE NOVIEMBRE SE TELEVISA LA EUCARISTÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS POR LA BEATIFICACIÓN DESDE LA CATEDRAL DE LA ALMUDENA A LAS 10,30 POR TVE2.

ES DOMINGO… DÍA DEL SEÑOR

“Amar a Dios… amando al hermano”…

son dos mandamientos que están conectados entre sí.

No son dos normas separadas e independientes. Más bien uno es condición del otro. O mejor el segundo es condición del primero. Sólo el que ama a sus hermanos ama a Dios. Y el que no ama a sus hermanos no ama a Dios por más que vaya muchas veces a misa o rece muchas oraciones o lea mucho la Biblia. Así que los dos andan bien juntosy no se pueden separar. 

      Y luego está el siguiente paso: aplicar esos mandamientos, sobre todo el segundo, el del amor a los hermanos, a nuestra vida práctica, a la vida diaria, a las relaciones con nuestros hermanos, con nuestra familia, con los amigos, con los compañeros del trabajo. Para saber hacer esa aplicación nos puede servir de ayuda la primera lectura de este domingo. En ella se nos dice que Dios quiere que se cuide especialmente de los extranjeros, de los huérfanos y de las viudas, de los pobres, de los que no tienen nada con que cubrirse. La lectura termina afirmando que cuando el pobre clame a Dios, “yo lo escucharé porque soy compasivo”. Es decir, amar a los hermanos, supone tener un especial cuidado de ellos en todas sus necesidades, especialmente de aquellos que son más pobres, más débiles, más indefensos. Atenderles, servirles, devolverles su dignidad, respetarlos, acompañarlos, eso es amar a los hermanos. Sólo el que hace eso –o al menos lo intenta seriamente– puede decir que ama a Dios. 

FELIZ DOMINGO…

día del Señor y de la familia cristiana… 

MISA y ORACIÓN POR TODOS LOS DIFUNTOS

Hoy, sábado 28 de octubre

Acto Eucarístico

Acto Eucarístico

tendremos en este Santuario de Los Milagros

una jornada de oración por todos los

DIFUNTOS.

A las 17:30 (5:30) horas: Santo Rosario aplicado por todos los DIFUNTOS….

A las 18:00 (6:00) horas: MISA

A continuación EXPOSICIÓN SANTÍSIMO SACRAMENTO 

oracion personal y ORACIÓN Litúrgica 

Terminaremos con la Bendición Solemne…

Estais todos invitados… juntos, como familia, oraremos por todos nuestros seres queridos….

OS ESPERAMOS 

 

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Hoy contemplamos un día entero de la vida de Jesús. Una vida que tiene dos claras vertientes: la oración y la acción. Si la vida del cristiano ha de imitar la vida de Jesús, no podemos prescindir de ambas dimensiones. Todos los cristianos, incluso aquellos que se han consagrado a la vida contemplativa, hemos de dedicar unos momentos a la oración y otros a la acción, aunque varíe el tiempo que dediquemos a cada una. Hasta los monjes y las monjas de clausura dedican bastante tiempo de su jornada a un trabajo. Como contrapartida, los que somos más “seculares”, si deseamos imitar a Jesús, no deberíamos movernos en una acción desenfrenada sin ungirla con la oración. Nos enseña san Jerónimo: «Aunque el Apóstol nos mandó que oráramos siempre, (…) conviene que destinemos unas horas determinadas a este ejercicio»

Y pasamos a la acción. En el fragmento de hoy, lo vemos “organizando la Iglesia”, es decir, escogiendo a los que serán los futuros evangelizadores, llamados a continuar su misión en el mundo. «Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles» (Lc 6,13). Después lo encontramos curando toda clase de enfermedad. «Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos» (Lc 6,19), nos dice el evangelista. Para que nuestra identificación con Él sea total, únicamente nos falta que también de nosotros salga una fuerza que sane a todos, lo cual sólo será posible si estamos injertados en Él, para que demos mucho fruto (cf. Jn 15,4).

FELIZ DÍA A TODOS