Santuario Nuestra Señora de los Milagros

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CARTA A LOS REYES MAGOS…

D. José Manuel Salgado, escribe “a última hora” a los Reyes Magos…

creo que merece la pena pensarlo… 

Queridos Reyes Magos:

A última hora quisiera escribir mi carta y pediros en este año que traigáis al mundo entero un poco más de fe para acoger a Dios en nuestras vidas.

Vosotros sabéis lo que es dejar vuestra casa, el lugar donde vivís y “ponerse en camino” guiados tan solo por la luz de una estrella. Enseñadnos a salir de nosotros mismos, a confiar en Dios y “ponernos en camino” guiados por la luz de la fe.

Me dirijo en especial a ti, rey Melchor, para pedirte por Europa. Recuerda a este continente que Dios no es enemigo del hombre, que Dios no viene a quitarnos la libertad y robarnos la felicidad, sino al contrario. Que recordemos nuestras raíces cristianas, que caigamos en la cuenta de que Dios es amigo del hombre y que solo en Él está el sentido de la vida.

¡Que no mos engañen! “La ausencia de Dios es la herida siempre abierta del espíritu europeo, por mucho que se intente olvidar mediante estupefacientes artificiales” 
(L. Kolakowski).

Magos de Oriente, que descubramos la alegría de la fe, ya que un mundo sin Dios, un mundo sin Cristo, es un mundo sin alegría y sin esperanza.

Con vosotros, santos Reyes, queremos postrarnos a adorar al Niño Dios en brazos de la Virgen. En esta noche de ilusión, en la que todos nos hacemos como niños para esperaros, dejadnos un saco grande de fe y alegría.

Por último, queridos Reyes, no os olvideis de avivar en nosotros la esperanza . Que en estos tiempos recios, confiemos más y más en Dios.

¡Os esperamos!

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Buena pregunta la del Maestro: ¿Qué buscáis?

Esa pregunta debería ser para nosotros hoy como el detonador en una bomba.

Dos palabras para hacernos reflexionar sobre lo que, de verdad, buscamos. Y no en teoría, sino en la práctica.

Revisa, por ejemplo, tu horario, desde que te levantas hasta que te vas a la cama. ¿Cuánto tiempo hay en tu día para el trabajo, para el estudio, para la televisión, para leer, para comer? ¿Cuánto tiempo hay para Dios, para la oración, para la lectura espiritual, para recordar a los que sufren…?

Si en tu día no hay ni 15 minutos para Dios, a lo mejor es bueno detenerse en las palabras de Jesús, y pensar qué buscas en tu vida.

FELIZ DIA A TODOS

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Este es el Cordero de Dios.

Lo escuchamos en cada Eucaristía, lo repite el sacerdote antes de la comunión. Quizá por eso nos hemos acostumbrado y no nos asusta la grandeza de este Misterio.

Es que nos acostumbramos muy pronto al Misterio. Como que tuviéramos derecho a ello.

Para los judíos del tiempo de Jesús, estas palabras marcaron un antes y un después. Algunos creyeron, y para ellos terminó la espera del Mesías. Otros, no. El mundo no le conoció a Él.

Quizá nosotros, desde la infancia, tenemos la suerte de escuchar esas palabras, si no cada día, sí cada domingo. Y ya no nos provocan nada más que rutina… 

Me dan envidia las personas que abren la Biblia, escuchan las lecturas de la Misa y no piensan: eso me lo sé yo o eso me suena.

Ojalá en este nuevo año podamos escuchar la Palabra, como si fuera la primera vez. Para poder estar cerca de Él, y sintiendo su apoyo, ir por la vida, libres de toda perturbación, mientras esperamos su segunda venida.

FELIZ DÍA A TODOS

y felicidades a los que celebráis vuestra onomástica: nombre de Jesús 

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

En estos tiempos que corren, donde parece que lo principal es destacar, cuantos más seguidores tienes, mejor (en las redes sociales, en la política), nos interpela el testimonio de Juan el Bautista.

No solo no retiene a los que le siguen, sino que les invita a ir tras la verdadera luz.

Es que donde el Sol está, no tienen luz las estrellas. Los verdaderos discípulos son, a su vez, presentadores de Cristo.

Ojalá todos pudiéramos decir: “te presento a este estupendo amigo mío, Jesús”.

FELIZ DÍA A TODOS

SANTA MARIA

Comenzamos un nuevo año,

y lo hacemos de la mejor manera posible, contemplando a María. La solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primera fiesta mariana de la Iglesia de Occidente. Desde muy antiguo – en las catacumbas de Roma se han encontrado pinturas con el nombre de “Theotókos”, “María, Madre de Dios”. En 1931 el papa Pío XI instituyó esta fiesta en el mes de octubre, pero la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II la trasladó al uno de enero, con la categoría de solemnidad, con el título de Santa María, Madre de Dios.

¿Por qué nos alegramos por las fiestas? Nos alegramos porque sentimos el Amor de Dios, que se acerca a nosotros y se hace hombre. Navidad es el comienzo de una nueva creación. Una fuerza que nos viene de lo alto y nos renueva. Dios ha hecho una Alianza Eterna con los hombres: Cristo.

Cada vez que empieza algo (hoy el año civil) debemos remitirnos al comienzo de la Alianza Nueva y Eterna. Ése es el fundamento también de nuestra paz. Volvamos a mirar las cosas que están a nuestro alrededor, desde la perspectiva de la alianza. Podemos pensar en las cosas que se fueron con el año 2017 y pongámoslas en las manos de Dios. Todo lo hecho por amor, aunque pequeño, aunque los demás no lo noten, ha sido tomado en cuenta por Dios, y lo encontraremos renovado en Él. También las personas que se han ido… Y así, nuestros lazos de amor, lejos de perderse, serán renovados y glorificados en la Resurrección.

FELIZ DÍA y FELIZ AÑO A TODOS

ANTE EL NUEVO AÑO

Oración de año nuevo

Señor Dios, dueño del tiempo y de la eternidad. Tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.

Al empezar un año mas, detengo mi vida ante el nuevo calendario, aun sin estrenar, y te presento estos días que solo Tu sabes si llegare a vivirlos.

Hoy te pido para mi y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad, llevando a todas partes un corazón lleno de compresión y paz.

Cierra tus oídos a toda falsedad; mis labios o palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre, en cambio, mi ser a todo lo que es bueno. Que mi espíritu se llene solo de bendiciones y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo o se acerquen a mi, encuentren en mi vida un poquito de Ti. Dame un año feliz, y enséñame a repartir felicidad. Amen.

 

ORACIÓN FIN DE AÑO

Oración para la noche de fin de año

Señor, antes de entrar en el bullicio
y el aturdimiento del fin de año,
quiero esta tarde encontrarme contigo
despacio y con calma.

Son pocas las veces que lo hago.
Tú sabes que ya no acierto a rezar.
He olvidado aquellas oraciones que me
enseñaron de niño y no he aprendido a
hablar contigo de otra manera más viva
y concreta.

Señor, en realidad, ya no sé muy bien
si creo en Ti. Han pasado tantas cosas
estos años. Ha cambiado tanto la vida
y he envejecido tanto por dentro.
Yo quisiera sentirte más vivo y más
cercano. Me ayudaría a creer. Pero me
resulta todo tan difícil

Y sin embargo, Señor, yo te necesito.
A veces me siento muy mal dentro de mí.
Van pasando los años y siento el desgaste
de la vida. Por fuera todo parece funcionar
bien: el trabajo, la familia, los hijos.
Cualquiera me envidiaría. Pero yo no me
siento bien.

Ya ha pasado un año más. Esta noche comenzaremos
un año nuevo, pero yo sé que todo seguirá igual.
Los mismos problemas, las mismas preocupaciones,
los mismos trabajos. Y así, ¿hasta cuándo?

Cuánto desearía poder renovar mi vida desde dentro.
Encontrar en mí una alegría nueva, una fuerza
diferente para vivir cada día. Cambiar, ser mejor
conmigo mismo y con todos.

Pero a mi edad no se pueden esperar grandes cambios.
Estoy ya demasiado acostumbrado a un estilo de vida.
Ni yo mismo creo demasiado en mi transformación.

Por otra parte, Tú sabes cómo me dejo arrastrar por
la agitación de cada día. Tal vez por eso no me
encuentro casi nunca contigo. Tú estás dentro de
mí y yo ando casi siempre fuera de mí mismo. Tú
estás conmigo y yo ando perdido en mil cosas.

Si al menos te sintiera como mi mejor Amigo.
A veces pienso que eso lo cambiaría todo.
Qué alegría si yo no te tuviera esa especie
de temor que no sé de dónde brota pero que me
distancia tanto de Ti.

Señor, graba bien en mi corazón que Tú hacia
mí sólo puedes sentir amor y ternura.
Recuérdame desde dentro que Tú me aceptas tal
como soy, con mi mediocridad y mi pecado, y
que me quieres incluso aunque no cambie.

Señor, se me va pasando la vida y, a veces,
pienso que mi gran pecado es no terminar de
creer en Ti y en tu amor. Por eso, esta noche
yo no te pido cosas. Sólo que despiertes mi fe
lo suficiente para creer que Tú estás siempre
cerca y me acompañas

Que a lo largo de este año nuevo no me aleje mucho
de Ti. Que sepa encontrarte en mis sufrimientos
y mis alegrías. Entonces tal vez cambiaré.
Será un año nuevo.

Amén.

* * *
Señor, Dios…

Dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol,
por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año,
el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos
y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí
y los que están más lejos, los que me dieron su mano
y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida,
el trabajo, el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando y
que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.

Pronto iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida
ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días
que sólo TU sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad
y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno ,
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones, y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que cuantos conviven conmigo
o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad.

Amén

DOMINGO SAGRADA FAMILIA

Hoy, celebramos la fiesta de la Sagrada Familia. Nuestra mirada se desplaza del centro del belén —Jesús— para contemplar cerca de Él a María y José. El Hijo eterno del Padre pasa de la familia eterna, que es la Santísima Trinidad, a la familia terrenal formada por María y José. 

El Evangelio nos dice que el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría. Jesús encontró el calor de una familia que se iba construyendo a través de sus recíprocas relaciones de amor.

¡Qué bonito y provechoso sería si nos esforzáramos más y más en construir nuestra familia!: con espíritu de servicio y de oración, con amor mutuo, con una gran capacidad de comprender y de perdonar. ¡Gustaríamos —como en el hogar de Nazaret— el cielo y la tierra! Construir la familia es hoy una de las tareas más urgentes.

Los padres, como recordaba el Concilio Vaticano II, juegan ahí un papel insubstituible: «Es deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, y que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos». En la familia se aprende lo más importante: a ser personas.

San Juan Pablo II, en su Carta apostólica El Rosario de la Virgen María, ha vuelto a destacar la importancia capital que tiene la familia como fundamento de la Iglesia y de la sociedad humana, y nos ha pedido que recemos por la familia y que recemos en familia con el Santo Rosario para revitalizar esta institución.

Si la familia va bien, la sociedad y la Iglesia irán bien.

FELIZ DOMINGO A TODOS

 

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Se va terminando el año.

Es tiempo de hacer un poco de balance y de soñar con nuevos proyectos. Ana, la anciana profetisa, da gracias a Dios, bendice y habla maravillas del niño. Dice un sabio y viejo consejo que más vale encender una vela que maldecir la oscuridad. Estoy convencido de ello.

Cuando miramos nuestra realidad, muchas veces nos vemos inclinados a maldecir nuestra suerte. Razones para ver el lado oscuro de las cosas no nos faltan. No somos ciegos. ¡Hay tantas cosas que no están bien! Pero, seamos honestos: nadie se atrevería a negar que hay razones para lo contrario. No somos ciegos ni para ver el mal ni para ver el bien. Más aún diría: vivimos envueltos en un ambiente de bien. Por eso el mal nos resulta extraño, hace ruido y nos llama más la atención.

Pidamos al Señor en este día la gracia de construir un mundo mejor desde el lado positivo de las cosas. Que no caigamos en la tentación de que el mal, con su atronador ruido, nos impida ver el bien que traspasa con mayor fuerza la realidad. Si Dios está con nosotros… ¿quién contra nosotros?

FELIZ DÍA A TODOS

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Cristo es la luz de las gentes.

Así lo declara el anciano Simeón. Es una luz que brilla en las tinieblas, capaz de encender los corazones e iluminar el camino de aquel que quiere guiarse bien en la vida. Sin embargo, “quien dice que está en la luz y aborrece a su hermano, aún está en las tinieblas”, dice la epístola de Juan que hemos leído o escuchado en la liturgia de hoy.

Ciertamente, la luz de Cristo está siempre unida a nuestros hermanos. Nuestra fe es una fe que crea fraternidad y nos lleva a ser más hijos y más hermanos. Nuestra fe, así, es fuente de verdadera humanización y de solidaridad con los demás. De lo contrario, nuestra fe no es la de Jesús.

Por ello nuestra fe nos da un criterio de discernimiento, por el cual podemos distinguir y ante el cual se ponen al descubierto muchos corazones. Es un principio importante por el cual nos podemos guiar: todo lo que crea fraternidad, procede del buen espíritu. Aquello que la destruye, no lo es.

FELIZ DÍA A TODOS