Santuario Nuestra Señora de los Milagros

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UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Seguimos el camino de la Navidad hacia el Bautismo de Jesús. Y lo hacemos acompañados de una Palabra que sigue confrontándonos con nosotros mismos. Se trata de decir y de hacer.

De decir que somos de los de Jesús, de los que creen que vino al mundo para encarnarse, “acampó entre nosotros”, de los de Dios.

Y, como nos recuerda la primera lectura, guardamos sus mandamientos, en especial, el Mandamiento del Amor.

Feliz día a todos…

Dios te bendice en este día…

CONCIERTO ORGANO

CONCIERTO DE ORGANO

D. Yerai Fariñas Calvo honrará al Niño Dios con unas interpretaciones de órgano en el Santuario de Los Milagros. HOY día 6 enero 2019 a las 17:30 horas ( después de la Misa de 17:00 horas)… te invitamos a unirte a este regalo al Niño Dios… ENTRADA GRATUITA…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

¡Ven y verás! Es la invitación que nos hace el Niño Dios en la víspera de la noche de los Reyes Magos, de su Epifanía. ¿Qué hay que ver? En este tiempo de Navidad siempre hay una señal, una pista, algo que te dice que Dios viene este año a través de este acontecimiento de tu vida, de esta persona, de esta situación, de este sentimiento…

Rastrea las señales de Dios para que encuentres la estrella como hicieron los Magos de Oriente, es decir, el lugar de tu vida donde Él quiere nacer.

¿Qué has sentido estos días desde que comenzamos la Navidad? Pide al Señor luz en esta oración para que no se te escape nada importante.

Feliz día… Dios te bendice…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

¿Dónde vives Señor? Al comienzo de este año queremos encontrarte en los distintos acontecimientos de nuestra vida, como Andrés y Juan, empeñados en estar contigo y conocerte.  

Aún así, sabemos también de nuestra cizaña. No todo es puro en nosotros, con frecuencia hacemos el mal que no queremos.

Sin embargo, conocedores de nuestra naturaleza pecaminosa, de que no siempre conseguimos lo mejor que nos proponemos, no nos rendimos, no dejamos de buscarte, a pesar de las batallas perdidas y de las heridas del camino.

En eso consiste el seguimiento, en no perderte de vista, en no alejarnos de ti, en seguir tus huellas fijándonos por donde pisas para no tropezar. Esta es la senda que queremos seguir a lo largo de este año.

Feliz día a todos…

Dios te bendice

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Nosotros no queremos dejarnos seducir por falsas doctrinas y engaños en este nuevo año. Queremos permanecer, un verbo que nos habla de fidelidad, de perseverancia, de mantenimiento de la verdadera fe, sin dejarnos engañar. Permanecer en la verdad del evangelio es permanecer en comunión con Cristo y con Dios Padre, ungidos y movidos por su Espíritu.

Es lo que Juan el Bautista recuerda a los que acuden a preguntarle: “yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.” Con Cristo queremos estar, a Él queremos conocer más y mejor, para servirle y amarle en todos los acontecimientos de este nuevo año recién comenzado.

Feliz día a todos… Dios te bendice…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Hoy, invocamos tu intercesión para que nos concedas, Madre, una paz como la tuya, capaz de vivir reconciliados con nosotros mismos, libres de amarguras y desolaciones que pretenden amargar los días del año que están por venir, libres de gente tóxica dispuesta a robarnos este don precioso de la paz interior. Danos esa paz que nos ayuda a vivir nuestras contradicciones con serenidad y capacidad de mejora; la paz que nos ayuda a vencer el mal propio y ajeno; la paz que necesita el mundo.  

Somos “hijos”, no “esclavos”, nos recuerda la segunda lectura de hoy. Un hijo de Dios vive en su paz, libre de las esclavitudes de la violencia, de la ira, de la amargura, del rencor…, cadenas que nos atan y amarran, haciendo nuestra existencia dura y penosa. Madre de Dios, Madre de la Paz, somos hijos de la Luz, no de la tiniebla. Guía nuestros pasos por el camino de la paz en este nuevo año recién estrenado.

De corazón:

¡Feliz Año Nuevo lleno de la Paz de Dios!

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Hoy, en el último día de este ańo civil, es momento para traer a nuestra oración dos actitudes nacidas de un corazón inquieto: por un lado, el agradecimiento por el tiempo vivido y por otro, el deseo de crecer y mejorar nuestra vida en el nuevo tiempo que se nos regala.

Al realizar este sano ejercicio de reflexión y revisión del año podemos caer en la tentación de la nostalgia, de dejarnos llevar por la tristeza y el desconsuelo de lo que no sucedió en el año que termina, de los deseos frustrados o de las pérdidas que sufrimos. Agua pasada no mueve molino, dice el refrán. Por eso te propongo que hagas la revisión del dos mil dieciocho en clave de agradecimiento. Agradece a Dios todo lo vivido: lo bueno y lo malo, lo esperado y lo inesperado, el gozo y el dolor. Porque todo sirve para tu crecimiento, porque Dios ha querido acompañarte en todos los momentos del año, en los dulces y en los amargos y ha estado ahí contigo, a tu lado. El tiempo es un regalo y Dios te ha regalado un año más de vida. Gracias mi Dios.

Segundo, ofrécele al Señor este nuevo año que comienza. Déjate iluminar, pregúntale al Seńor qué quiere de ti, qué puedes hacer tú por Él, que te ayude a crecer en la dirección que Él sueña de ti para vivir un año de “gracia del Señor”, un dos mil diecinueve lleno de su presencia. ¿Cómo? Siguiendo la máxima de “actúa como todo dependiera de ti y sólo de ti, pero confía como si todo dependiera de Dios y solo de Dios”. Trabajamos con Dios, hacemos con Él.

La carta de Juan nos recuerda que “estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis”, conocemos al Señor que nos cuida y nos sostiene todos los días de nuestra vida; está con nosotros. Así pues, permanezcamos fieles al Señor, en actitud de vigilancia. Además el Evangelio nos recuerda que la Palabra es la Vida y la Luz, y la vida auténtica no se halla en el hombre mismo, sino en el autor de la vida, dueño también de la historia y del tiempo.

Desde ya, a todos vosotros, os deseamos un ¡Feliz Año 2019 lleno de Dios! ¡Qué Dios nos bendiga en este año más de vida que nos concede!


UNA IMAGEN… UNA PALABRA

María y José cumplen el mandamiento legal de la purificación. Sigue vigente todavía la antigua ley, y ellos se someten a ella, aunque son portadores de la nueva ley que ya está amaneciendo.

Los justos del Antiguo testamento son capaces de percibirla. Así, el anciano Simeón. En el contexto de la ley y el templo estalla el Evangelio de la gracia. Pero, como el mismo Simeón profetiza, hay un “precio de la gracia”: Jesús alzado en la cruz, bandera discutida, ante el que habrá que tomar partido, y la espada que atravesará el corazón de María.

Ahí podemos entender mejor por qué la liturgia, la Palabra, no nos descubren una Navidad edulcorada: el verdadero amor no tiene nada que ver con un sentimiento romántico, sino que es la disposición a dar la vida por los hermanos.

Feliz día a todos…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Ante el espectáculo de luz y oscuridad que nos presenta Juan, ante el cuadro de vida y muerte que pone ante nuestros ojos Mateo, somos invitados a realizar una elección: o nos ponemos de parte de los santos inocentes, o de parte de Herodes. De parte de los inocentes siempre que renunciemos a responder al mal con el mal, a la venganza frente a la ofensa, y elijamos el perdón; también cada vez que demos testimonio de la luz, tratando de dar la vida, no sólo en el supremo heroísmo del martirio, sino también, más cotidianamente, por medio de la actitud generosa del servicio. De parte de Herodes nos pondremos precisamente cuando elijamos toda forma de poder, autoridad o responsabilidad, no para el servicio de Dios y los hermanos, sino como privilegios en servicio propio. 

Cristo ha nacido y Dios está con nosotros. No podemos eludir la elección: o estar con Él, sirviendo a la luz y dando la vida, o contra Él, buscando en exclusiva nuestro interés, y sembrando la muerte y la oscuridad (para los demás, pero también para nosotros mismos)

En la fiesta de los Santos Inocentes empezamos a entender la lógica del Niño nacido en Belén. En la muerte de los niños de Belén brilla la luz y triunfa la vida, porque Dios ha mirado nuestra humillación, y ha derribado del trono a los poderosos y ha enaltecido a los humildes.

Feliz día a todos…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Martirio significa testimonio, y ese testimonio puede exigir en ocasiones el sacrificio de la propia vida. Pero esta forma de testimonio extremo no es lo frecuente. Y, sin embargo, el cristiano, que ha reconocido la presencia del Mesías en el niño nacido en Belén, tiene que estar siempre dispuesto a llegar a ese extremo. El discípulo amado, que la tradición ha identificado con el evangelista San Juan, nos enseña un camino de testimonio radical, que no llega al derramamiento de sangre, pero que no implica una entrega menor de la propia vida.

El ver, oír y palpar con las propias manos indican una extraordinaria cercanía a Cristo. Y se trata de un ver, oír y palpar la Palabra que se ha hecho carne. El primer paso para poder dar un testimonio vital y radical es acercarse a esa Palabra, escucharla, contemplarla y ponerla en práctica. Son formas de oír, ver y tocar que están al alcance de todos nosotros, no sólo de lo que convivieron con el Jesús histórico.

Haciéndolo así nos unimos, por medio de la tradición de toda la Iglesia, a los discípulos de primera hora, y participamos plenamente en su alegría. Se trata de la alegría de la Resurrección. Como aquellos primeros discípulos, oímos el testimonio de María Magdalena, corremos al sepulcro y somos capaces de ver en los signos de muerte el triunfo de la vida, de palpar, gracias a la fe, la victoria de la Resurrección.

Feliz octava de Navidad…