Santuario Nuestra Señora de los Milagros

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Pensemos en todos los elementos tal como los describe San Marcos son un espejo para nuestra vida espiritual. ¡Noche! ¡Viento contrario! No consiguen nada, ¡tanto  esfuerzo perdido! 

Y Él los ve, siempre está implicado en nuestra historia. Va hacia ellos caminando sobre las aguas, pero no le reconocen, aún más “creen que es un fantasma”, se asustan, el pánico se apodera de ellos y solo les queda el grito. Este grito hará que Jesús  modifique la trayectoria que lleva, se acerque a ellos y les diga: “¡Ánimo! Soy yo, No temáis”. Con todo no logran identificarlo. El espanto de los discípulos no disminuye a pesar de que Jesús sube a su misma barca y  el viento se contiene, pero la noche exterior los envuelve y en su corazón también es de noche. 

En los últimos versículos, muy brevemente San Marcos hace un comentario crítico para darnos luces y esperanza, “ellos seguían más asombrados, no habían entendido lo de los panes y  su mente seguía embotada, endurecida”. Termino con las palabras de San Juan: “En el amor no hay lugar para el temor, el amor perfecto echa fuera el temor” Cultivémoslo.

Hoy Jesús sigue preguntando: ¿por qué, y a qué tienes miedo? ¿Te has sentido “perdido”, paralizado? Mírate en los discípulos, ¿Cuántas veces  reaccionamos de la misma manera que ellos?