
La Cuaresma es una invitación para la renovación personal y comunitariaque nos conduce hacia la Pascua de Jesucristo muerto y resucitado. Es una propuesta para alcanzar la conversión del corazón, una invitación para volver a Dios, a través de la oración, la limosna y el ayuno. El papa León en su primer mensaje de Cuaresma afirma «que es una ocasión para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas».
Un momento de preparase para renovar las promesas del bautismo, tomando conciencia de que ser bautizados implica llevar el nombre de “cristianos”.
Una ocasión para escuchar la voz del Señor.
Una oportunidad para entrar en relación con el otro.
Una ocasión para reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia.
Una oportunidad para reconciliarse con Dios, con uno mismo y con los hermanos.
