Santuario Nuestra Señora de los Milagros

HOY CELEBRAMOS…

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Bautismo del Señor ciclo B.

Evangelio según Marcos 1, 7-11 En aquel tiempo, proclamaba Juan:
«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:
«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

Palabra del Señor

Reflexión La llamada de Juan a purificar la religión de su tiempo es también válida para el nuestro. ¿Qué hace la Iglesia para purificarse de las adherencias del tiempo? Una institución que es al tiempo de origen humano y divino no debe temer el examen de conciencia. Porque los hombres y mujeres de nuestro tiempo tienen el derecho de acceder a Jesús y encontrarlo en sus discípulos. Muchos buscan a Dios, buscan a Cristo y no lo perciben porque se lo podemos impedir algunos de nosotros. Las ramas de unas actitudes poco coherentes o ensimismadas impiden a muchos ver el bosque del Reino de Dios, la belleza de la fe y sus consecuencias en la vida. El misterio de Dios queda velado, oculto para las generaciones más jóvenes que lo perciben como amenaza a su libertad y no como lo que verdaderamente es, garantía de la misma, aliado de su propio futuro.

Decimos que los católicos “bautizados” pero ¿comprometidos? Ser católico es algo más que cumplir las bellas tradiciones de los sacramentos de la infancia, el matrimonio o las procesiones de Semana Santa. Ser cristiano implica comprometer la vida entera, cada día, en la amistad con Dios Padre y con su Hijo Jesús. Vivimos en un contexto en el que la religión predominante se llama: hedonismo. Como Iglesia de Jesús tenemos una importante misión: volver a lo esencial de nuestra fe y proponerla con hechos y palabras. Construir una Iglesia en salida, profética y compasiva, fraterna. Sin miedo a exponer la totalidad de la verdad confiada por Jesús, aunque el mundo se vuelva hostil. Contemplamos a Jesús bajando al agua del Jordán, el que es la misma pureza, abriendo los cielos para todos. Así debemos ser como Iglesia, cercana a todos, sin miedos, no cerrando sino abriendo las puertas del reino y del cielo a todos.

Renovemos hoy nuestro bautismo y digámoslo con nuestras vidas: haciendo el bien siempre que podamos, luchando contra las fronteras que deshumanicen. Y ofreciendo la verdad del Evangelio sin recortes. Disfrutemos de la vida con responsabilidad y sobre todo, comunicando la fuerza de nuestras razones para vivir con esperanza y sabiduría. En Jesucristo somos hijos amados por Dios, recibimos identidad, proyecto y futuro.

FELIZ NAVIDAD

Dios te bendice Oramos: Credo, Padrenuestro, Avemaría, Gloria.