Santuario Nuestra Señora de los Milagros

HOY CELEBRAMOS…

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Jueves XX Ordinario. San Bartolomé Fue uno de los Apóstoles de Jesús, es mencionado en los tres evangelios sinópticos, siempre en compañía de Felipe. Su martirio y muerte se atribuyen a Astiages, rey de Armenia y hermano del rey Polimio a quien San Bartolomé había convertido al cristianismo

  • Evangelio según Juan 1, 45-51* En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dijo:
    «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret».
    Natanael le replicó:
    «¿De Nazaret puede salir algo bueno?».
    Felipe le contestó:
    «Ven y verás».
    Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
    «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
    Natanael le contesta:
    «¿De qué me conoces?».
    Jesús le responde:
    «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
    Natanael respondió:
    -«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
    Jesús le contestó:
    «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».
    Y le añadió:
    «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor

Reflexion Bartolomé, que en el evangelio de hoy aparece como Natanael, fue uno de los 12 apóstoles elegidos por Jesús para ser de los impulsores y continuadores de su obra de salvación, del proyecto de una nueva vida, su “reino de Dios”. En el primer encuentro con Jesús recibe un elogio de éste y, de entrada, él recela de todo lo que pueda venir de Nazaret. Cuando, apenas conocido, empieza a ilusionarse con Jesús; éste le asegura que “has de ver cosas mayores”.

Ciertamente Bartolomé en compañía de Jesús vio “cosas mayores”. Vio cómo crecía en él la sublime experiencia de que Jesús le quería hasta el extremo y de que su amor hacia él iba también en aumento de día en día. Como consecuencia de este mutuo amor, fue adueñándose de su corazón un gran amor hacia toda persona humana. Vio como después de la muerte y resurrección de Jesús, como un regalo del Resucitado, recibió la fuerza del Espíritu Santo y el ánimo suficientes para predicar la buena noticia del que un día le cautivó: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio”. Y ante las dificultades de la predicación no se echó para atrás. Prefirió morir martirizado antes que renunciar a Jesús y su evangelio. Vio cómo el Señor cumplió su promesa de no abandonarle ni en la muerte, dándole la vida eterna y haciéndole disfrutar de la plenitud de la vida y del amor. Realmente vio cosas grandes, “cosas mayores”.

Las palabras que dirigió Jesús a Bartolomé nos las dirige a todos y cada uno de sus seguidores. ¿Experimentamos, cada día, todas las cosas grandes que el Señor nos regala y que quiere que vivamos?

Dios te bendice Oramos: Credo, Padrenuestro, Avemaría, Gloria.