Santuario Nuestra Señora de los Milagros

ES DOMINGO…

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Domingo I tiempo de Cuaresma 18 Febrero – ciclo B

Evangelio según Marcos 1, 12-15 En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.
Se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían.
Después de que Juan, fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».

Palabra del Señor

Reflexión Del desierto Jesús sale listo para comenzar su misión evangelizadora, para expulsar los demonios, para curar a los enfermos,…

Las primeras palabras que escuchamos de labios de Jesús en el evangelio según san Marcos son una llamada a la conversión y a la fe. Conversión y fe son como las dos caras de la misma moneda, no se pueden separar.

La conversión es la vuelta a Dios; es caminar en la buena dirección, es amar a Dios por encima de todo, más que a uno mismo… es un don, una gracia.

Nadie puede convertirse por propia iniciativa. En el libro de las Lamentaciones leemos estas palabras: «conviértenos a ti Señor, y nos convertiremos».

Pero esta gracia tiene que ser acogida para que se dé una verdadera conversión. La conversión es una tarea de toda nuestra vida. Jamás podremos sentarnos a descansar diciéndonos que ya nos hemos convertido totalmente. Cada mañana hay que retomar el camino de la conversión, hay que reorientar nuestra dirección, dirigir el rumbo hacia Dios.

La fe también es, en primer lugar, un don. Tiene muchos aspectos. Uno de ellos es la adhesión total a Dios, es entregarse de corazón a Dios; es confiar en él; es aceptar sus planes, sus criterios, sus tiempos… es acoger sus palabras, ponerlas en práctica, es hacer su voluntad.

La mejor manera de cultivar y acrecentar nuestra fe es orar mucho y hacer el bien. La oración y las buenas obras son como el termómetro que nos indica dónde estamos en la fe.

La Cuaresma puede ser un tiempo decisivo para avanzar en la conversión y para fortalece nuestra fe, especialmente en un mundo en el que se palpa una creciente falta de fe.

Dios te bendice Oramos: Credo, Padrenuestro, Avemaría, Gloria.