Santuario Nuestra Señora de los Milagros

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

El día de los santos inocentes no es un día para tomárselo a broma.

En la historia bíblica aparece, con toda su densidad, el misterio del mal.

La historia de Herodes, que no sabe refrenar su ira ante la frustración, nos habla de cómo el ser humano es capaz de lo peor cuando no puede salirse con la suya. Lo vemos, a veces impasiblemente, en muchos ámbitos de la vida.

La frustración genera siempre violencia. Más o menos intensa. La tendencia es a proyectar esta violencia hacia los demás y, por lo general, suele resultar que se hace de forma airada, desproporcionada, sin calcular las consecuencias.

En un mundo como el nuestro, tan interconectado, nadie está libre de las descontroladas consecuencias del mal encauzamiento de la frustración de otros.

Es lo que sucede a quienes no fabricaron las guerras y, sin embargo, las padecen.

Tantos niños, por ejemplo, no nacidos o que ni comprenden las cosas todavía, se ven envueltos en situaciones terribles, fruto de las frustraciones ideológicas de unos adultos que no calculan las consecuencias de los actos que estas ideas, pretensiones o sueños irresponsables desencadenan.

Lo podemos aplicar a muchas otras situaciones.

No es la guerra únicamente la que deja sufrimiento y víctimas inocentes.

Hay tantos inocentes, víctimas de injusticias políticas, sociales, laborales…

Piénsalo… en este tiempo de Navidad… Dios-con-nosotros… para salvarnos… 

FELIZ DÍA A TODOS…