Santuario Nuestra Señora de los Milagros

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

En la segunda parte del Padrenuestro nos jugamos la causa del hombre.

¿Cómo podríamos separar la causa de Dios y la causa de sus hijos? 

Pedimos: Pan y perdón.

Ese pan, necesario para poder edificar el Reino que, antes, hemos suplicado.

Porque oramos en verdad, nos acordamos de los que pasan hambre de ese pan, que también son hijos del mismo Padre.  

Y el perdón.

Como el hijo de la parábola, lo reconocemos: “Hemos pecado contra ti”. Lo bueno es que no se nos ocurre decir: “No  nos trates como hijos tuyos” sino que con confianza repetimos mil veces: “Padre, perdona nuestras ofensas”.

Igual que reza el Padrenuestro el niño con su madre, al acostarse. Así también nosotros… 

FELIZ DÍA A TODOS…