Santuario Nuestra Señora de los Milagros

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Dios no nos salva en el abstracto ni en una realidad diferente a la que vivimos cada día, nos cura de raíz en aquello mismo que nos mata: cuando una serpiente mordía a alguien, éste miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida.

De alguna manera, el Señor es capaz de hacer de aquello que nos mata –la serpiente en ambos casos– cauce de salvación. La clave está levantar la mirada, alzar la vista hacia lo alto, hacia el Altísimo. Reconocer nuestra miseria y nuestro pecado, sí, pero no para encerrarnos en ellos, sino para acudir al que puede subsanar nuestra indigencia: el que lo miraba se curaba no por lo que contemplaba, sino por ti, Salvador de todos (Sab 16, 7).

Feliz día… Dios te bendice…