Santuario Nuestra Señora de los Milagros

Noticias

CON FLORES A MARÍA…

Flor del 12 de mayo: Madre del buen ejemplo

Meditación: “Sigue fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2,10). María la más fiel… “hágase en mí según Tu Palabra”. Grande fue la fe de María, quien cumplió a la perfección la Santa Voluntad de Dios, ya que a Él todo entregó. En el Calvario a su Hijo dio y confiada con llagas en su Corazón esperó la Resurrección. ¿Somos realmente “fieles” a Dios y a Su Iglesia, cuando no cumplimos nuestro deber, cuando no nos comprometemos con el Señor y tenemos un tibio corazón lleno de vanidad y sin amor?. ¿Somos ejemplo como María, o somos un alma sin vida que no cumple con lo que Dios dicta?. Pregúntate en éste día: ¿he favorecido con mis obras y palabras al Señor, o al maligno?. Sigamos a María con un corazón pequeño y recto.

Oración: ¡Oh Madre que nos guiaste, que todo entregaste! Dígnate Madre a enseñarnos y a llevarnos siempre de tu mano, para que seamos realmente cristianos, perteneciendo a Cristo, tu Hijo Amado. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Ser un Jesús y una María para los que nos rodean, como testimonio de cristiandad.

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

¿De dónde le viene al cristiano la alegría?

De levantar la vista al horizonte con esperanza. El cristiano sabe, por su fe, que esta vida está preñada de la Vida que se nos ha regalado en Jesús.

El amor del Padre ha producido el milagro de alumbrar en nosotros la esperanza que nos da fuerza y valor y coraje para hacer este camino de la vida con esa alegría profunda en nuestro corazón.

Las dificultades no nos abaten. La muerte no nos hunde. Y tenemos fuerzas para abordar los conflictos mediante el amor, la comprensión, el perdón y la reconciliación. Porque el amor de Dios es el centro de nuestra vida.

Feliz dia a todos

CON FLORES A MARÍA…

Flor del 11 de mayo: Virgen clemente

Meditación: María camino a Belén…fatigada y esperanzada, pues llevaba en sus entrañas al Dios que amaba; María en Belén…frío y pobreza para cobijar al Rey, pero Ella era Palacio de Pureza y Cristal para que se pudiera acurrucar. María junto a la Cruz…, “estaba junto a la Cruz de Jesús Su Madre” (Juan 19,25). ¡Cuanta soledad y miseria! Si, la miseria de todos los hombres de todos los siglos. Mis miserias también…
María es Madre de pobreza y sacrificio, debemos imitarla si queremos ser sus verdaderos hijos.

Oración: ¡Oh Virgen clemente, oh Madre de misericordia!. Llévanos a la santidad por el camino de la Verdad, y no toleres nuestros pecados, sino que enséñanos a ser santos. Que sepamos ver lo que no hacemos bien, teniendo la clemencia del Corazón de Tu Hijo para con nuestros hermanos, porque así como perdonamos seremos perdonados. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Meditar sobre las propias miserias, para no volver a juzgar las miserias de los demás.

CON FLORES A MARÍA…

Flor del 10 de mayo: Virgen digna de alabanza

Meditación: “Bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1,42). “Mi alma engrandece al Señor” (Lucas 1,46). Cuando cumplimos la profecía de llamarla Bienaventurada, hablamos de las maravillas que hizo en Ella el Todopoderoso. Unimos nuestra voz a la suya, alabando perpetuamente al Señor. Imitemos a María agradecida, a María serena, a María llena de sacrificio, a María alegre, a María confiada, a María llena de Gracia y fortaleza para cumplir así nuestra misión en la tierra.

Oración: ¡Oh Madre!, que te hiciste la más pequeña, siendo realmente excelsa, enséñame a amarte, a alabarte y a agradarte del mismo modo en que vos lo hiciste con el Señor, para que también nosotros lleguemos a El. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Ser pequeños y humildes como María nos pide, para crecer en la Gracia.

HOMENAJE A LA FIDELIDAD…

Hijas de la Caridad: Una vida de entrega al pobre… 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Que siempre fructifica cuando se vive en fidelidad…

a un carisma recibido “en herencia” pero que no es nuestro… 

“… esta casa es tuya, Señor, que no haya en ella piedra alguna que tú mano no haya colocado…”

 

 

 

 

 

 

 

 

CON FLORES A MARÍA…

Flor del 9 de mayo: Madre del buen consejo

Meditación: María nos aconsejó en las bodas de Caná, “Haced lo que El os diga” (Juan 2,5), y nos lo vuelve a dictar. ¿Qué quiere Cristo de mi?. ¿Lo podemos seguir cuando nos dice “deja todo y sígueme?”.
“Hijo, ¿por qué nos haz hecho esto?” (Lucas 2,48). Cristo tenía que mostrarnos ante todo más el amor a Dios que el de la familia. ¡Pero cuántas veces abandonamos a nuestra Madre por amores, caprichos, vanidades y miedos!.

 Oración: ¡Oh dulce consejera del alma, oh hermosa Esclava!. Entrega a Dios nuestra alma para que se haga santa, que abramos nuestros oídos y seamos hijos solícitos. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Ser un verdadero Cristo al aconsejar a mi hermano.

SOLEMNIDAD SANTA LUISA DE MARILLAC

HOY 9 de mayo, celebramos la fiesta de Santa Luisa de Marillac,

 

fiesta grande para toda la Iglesia y, especialmente, para toda la Familia 

Vicenciana.

Fiesta de la cofundadora de la Compañía de las Hijas de la Caridad.

Fiesta de una mujer excepcional y pionera en la organización de la caridad y de los servicios sociales.

Fiesta, en definitiva, de la gran colaboradora de Vicente de Paúl en todas las obras, actividades, proyectos, luchas… por la promoción, liberación y dignificación de los pobres, los marginados y los excluidos.

Luisa de Marillac nació en París (Francia) en 1591. Fue hija natural de Luis de Marillac, señor de Ferrieres-in-Brie y de Villiers Adam, y de una joven desconocida. Hasta los 13 años fue educada como una niña noble en el Monasterio Real de Saint Louis en Poissy. Entre las religiosas se encontraba una tía suya quien le enseñó a leer, escribir, pintar y le brindó una sólida formación humanística. Cuando murieron sus padres y su tía, Luisa entró bajo la tutela de su tío Miguel. Debido a la precaria situación económica de su familia la joven experimentó en carne propia las carencias materiales y aprendió los quehaceres del hogar. Su condición social de “señorita pobre” produjo en Luisa un complejo de inferioridad, que arrastraría durante unos años.

Durante su juventud frecuentó el convento de las hermanas capuchinas en Fauborg y sintió inclinación hacia la vida religiosa. Sin embargo, su director espiritual negó su entrada al convento porque la salud de Luisa era frágil. La convenció de que optara por el matrimonio diciéndole que “Dios tenía otros planes para ella”. En 1613, Luisa de Marillac se casó con Antonio Le Gras con quien tuvo un hijo. Antonio cayó gravemente enfermo.

En 1616 conoció a San Vicente de Paul, quien se convirtió en su confesor, aunque al inicio no quiso. San Vicente en aquel tiempo estaba organizando sus “Conferencias de Caridad”, con el objetivo de mejorar la situación de miseria en el campo y  para ello necesitaba alguien que infundiera respeto y que tuviera empatía y la capacidad de ganarse los corazones de la gente. Conforme San Vicente fue conociendo más profundamente a Luisa se dio cuenta que ella era la persona que buscaba para dirigir su obra. Cuando su esposo murió, ella comprendió que Dios le hacía un llamado grande y especial. En 1629, fue enviada para visitar “La Caridad” de Montmirail y durante ese tiempo realizó otras visitas misioneras. Madame Le Gras realizó estos viajes sin importarle los sacrificios que debía hacer ni su salud.

Cuando San Vicente le pidió formar a jóvenes para el servicio de los pobres, Luisa puso a su disposición la casa que había alquilado para residir luego de la muerte de su esposo. Allí acogió a cuatro candidatas que fueron instruidas por ella para el servicio de los pobres y enfermos. En 1634, redactó la regla de vida que deberían seguir los miembros de la asociación. Cuando San Vicente obtuvo el permiso del Vaticano para formar una congregación, este documento se convirtió en el estatuto de las “Hermanas de la Caridad”.

Durante el desarrollo todos los proyectos, la santa llevaba más carga que los demás y se preocupaba en ser un testimonio vivo de la preocupación de Cristo por los enfermos y marginados. En Angers se hizo cargo de un hospital terriblemente descuidado y en París cuidó a los afectados por la epidemia. También socorrió a las víctimas de la “Guerra de los 30 años” y se ocupó de los afectados por la violencia que se vivía en París. Pese a su delicada salud, siempre estuvo presta al servicio y emanaba entusiasmo y alegría.

El “monasterio” de las Hermanas de la Caridad era la casa de los pobres, los hospitales y las calles. Luisa y Vicente las enviaban fuera del claustro- lugar donde muchas congregaciones se recluían- para animar y socorrer a los necesitados. Recorrían aldeas y ciudades con este fin.

En sus últimos años de vida debió reposar porque su enfermedad le impidió movilizarse. Sin embargo, su alma estaba en paz y sintió que el trabajo de su vida había sido maravillosamente bendecido. Nunca se quejó y decía que estaba feliz de poder ofrecer este último sacrificio a Dios. Antes de partir dejó este mensaje a sus hermanas espirituales: “Sed constantes en el servicio de los pobres… amad a los pobres, honradlos, hijas mías, y honraréis al mismo Cristo”.

Luisa de Marillac murió el 15 de marzo de 1660; y San Vicente la siguió seis meses después. Fue canonizada en 1934 por el Papa Pio XI. En 1960 el Papa San Juan XXIII la nombró patrona de los asistentes sociales.

CON FLORES A MARÍA…

Flor del 8 de mayo: Virgen prudentísima 

Meditación: “Se turbó, preguntándose qué podría ser éste saludo” (Lucas 1,29). Prudentísima porque turbada calló, porque obedeció, porque creyó y supo entregarse como esclava de Dios. ¡Qué modelo para nuestra locuacidad, nuestra poca fe y nuestro orgullo!. “Las vírgenes prudentes llenaron sus lámparas de aceite” (Mateo 25,4). María la llenó con fe. “Feliz porque has creído”. La llenó con amor. “Mi Amado es mío y yo soy suya” (Cantar de los cantares 2,16). La llenó de esperanza. “Guardaba todas las Palabras de Jesús en su Corazón” (Lucas 2,51).

Oración: ¡Oh Virgen de Luján que señalas el camino de nuestro peregrinar! Haz que la prudencia de tu Corazón la cultivemos también hoy, para que nuestras lámparas se aviven con una ardiente llama de fe, el pabilo de la esperanza y el aceite del Amor, como verdaderos templos de Dios. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Reflexionar sobre si cumplo lo que Dios quiere de mí, si hago Su Voluntad, o la mía.

CON FLORES A MARÍA…

Flor del 7 de mayo: Madre amable

Meditación: “Cómo se me concede que venga a mí la Madre de Mi Señor”  (Lucas 1, 43). María es diligente y amorosa, consuela, ayuda, fortalece, sirve… igual que su Hijo. “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. A cada uno pedirá Dios cuenta de nuestros prójimos; nadie está tan aislado que pueda labrarse, abstrayéndose de toda otra alma, su propia salvación. Busquemos dar amor, consolando afligidos, visitando enfermos, corrigiendo con dulzura a los que se equivocan, siendo a semejanza de María con humildad y amor testimonios del Amor. “Ora y labora”.

Oración: ¡Oh tierno Corazón de María!. Haz que tus hijos demuestren a todos lo que es el Amor, lo que es el Señor en nosotros, para servir y siempre decirte si. Amén.

Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

Florecilla para este día: Procurar ser amable con los demás.