Santuario Nuestra Señora de los Milagros

Noticias

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Leví acoge el paso de la misericordia en su vida, en su casa, y quiere compartir con los demás la alegría de este encuentro transformador, de manera que se convierta en motivo de acción de gracias para muchos: «Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros» (v. 29).

Que este tiempo de Cuaresma nos ayude a tener la experiencia de sentirnos pecadores perdonados por el Dios de la alegre misericordia.  

FELIZ DÍA A TODOS…

CONVIVENCIA DEL SEMINARIO MENOR DE SANTIAGO DE COMPOSTELA EN ESTE SANTUARIO…

Xa estamos metidos de cheo no tempo da Coresma. Este mércores recibíamos a imposición da cinza na Santa Misa presidida polo Sr. Arcebispo e durante estes días, por cursos, estamos tamén a ter as celebracións propias deste tempo.

Por diante quedarán distintas xornadas e celebracións, como a convivencia deste fin de semana, dende o 8 ata o 10, coa comunidad de internos no santuario de Nosa Señora dos Milagres.

É un tempo propicio para revisar a vida, cambiar o rumbo, “recalcular o percorrido” e chegares así, con paso a decidido e ansias de santidade, a celebración da Pascua.

É un camiño duro, pero unha fermosa meta. Acompáñasnos?

UNA CITA IMPORTANTE…

No lo olvideis… hoy DOMINGO 10 de marzo… estamos todos convocados en la Iglesia del Seminario Mayor de Ourense… para dar gracias a Dios por estos dos nuevos Diáconos y para orar por ellos…

SERVIDORES DEL EVANGELIO… y DEL PUEBLO DE DIOS…

FELICIDADES

desde estas páginas apreciados Fran y Adrián..

esta es vuestra Casa…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Los discípulos de Juan cuestionan a Jesús porque sus discípulos no ayunan. La respuesta de Jesús es muy significativa, y es que con Él se inicia un nuevo tiempo mesiánico, el tiempo escatológico que anunciaron los profetas, el tiempo de la alegría en el cual no se ayuna por la presencia del esposo. Muchos no sabrán reconocer que el Reino de Dios es alegría, que es la perla preciosa por la cual vale la pena venderlo todo. El ayuno cristiano no es solo la abstinencia de alimentos, es, en continuidad con los profetas, la práctica de la justicia y el deseo hondo de encontrarnos con Jesús que nos salva con su Palabra.

Feliz Viernes de Cuaresma… hoy nos abstenemos de comer carne…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

En nuestro día a día tenemos delante de nosotros vida y muerte, bien y mal, bendición y maldición, nuestra vida de fe es probada en medio de éstas y otras encrucijadas. Al seguir al Señor, al tener una relación con Él nos toca hacer una elección no siempre obvia, nos toca ser capaces de ver al “Invisible” más allá de la apariencia. Descubrir que aún perdiendo nuestra propia vida nos salvamos, porque «lo más valioso lo recibimos cuando lo entregamos todo».

Feliz día y buen camino de Cuaresma…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Al iniciar este itinerario cuaresmal hacemos nuestra la oración del Papa Francisco: «pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación».

Buen inicio de este tiempo de Cuaresma…

MIÉRCOLES de CENIZA

El ayuno consiste en hacer una sola comida fuerte al día. La abstinenciaconsiste en no comer carne. Son días de abstinencia y ayuno el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo

La abstinencia obliga a partir de los catorce años y el ayuno de los dieciocho hasta los cincuenta y nueve años de edad. 

Con estos sacrificios, se trata de que todo nuestro ser (espíritu, alma y cuerpo) participe en un acto donde reconozca la necesidad de hacer obras con las que reparemos el daño ocasionado con nuestros pecados y para el bien de la Iglesia. 

El ayuno y la abstinencia se pueden cambiar por otro sacrificio, dependiendo de lo que dicten las Conferencias Episcopales de cada país, pues ellas son las que tienen autoridad para determinar las diversas formas de penitencia cristiana. 

¿Por qué el Ayuno?

Es necesario dar una respuesta profunda a esta pregunta, para que quede clara la relación entre el ayuno y la conversión, esto es, la transformación espiritual que acerca del hombre a Dios.

El abstenerse de la comida y la bebida tienen como fin introducir en la existencia del hombre no sólo el equilibrio necesario, sino también el desprendimiento de lo que se podría definir como “actitud consumística”. 

Tal actitud ha venido a ser en nuestro tiempo una de las características de Ia civilización occidental. El hombre, orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente abusa de ellos. La civilización se mide entonces según Ia cantidad y Ia calidad de las cosas que están en condiciones de proveer al hombre y no se mide con el metro adecuado al hombre. 

Esta civilización de consumo suministra los bienes materiales no sólo para que sirvan al hombre en orden a desarrollar las actividades creativas y útiles, sino cada vez más para satisfacer los sentidos, Ia excitación que se deriva de ellos, el placer, una multiplicación de sensaciones cada vez mayor.

El hombre de hoy debe abstenerse de muchos medios de consumo, de estímulos, de satisfacción de los sentidos: ayunar significa abstenerse de algo. El hombre es él mismo sólo cuando logra decirse a sí mismo: No.

No es Ia renuncia por Ia renuncia: sino para el mejor y más equilibrado desarrollo de sí mismo, para vivir mejor los valores superiores, para el dominio de sí mismo.

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

En el Evangelio, continuación del texto de ayer, vemos la intervención de Pedro que busca ser premiado en lo que realiza y espera una compensación. En él estamos también representados nosotros, porque nos cuesta vivir desde la gratuidad. Siempre anhelamos que se nos reconozca y agradezca de algún modo lo que hacemos. En el seguimiento de Jesús crecemos en generosidad. Él no se cansa de insistirnos que recibimos mucho más de lo que podemos dar o esperar.

Hoy que sé que mi vida es un desierto,
en el que nunca nacerá una flor,
vengo a pedirte, Cristo jardinero,
por el desierto de mi corazón.

Para que nunca la amargura sea
en mi vida más fuerte que el amor,
pon, Señor, una fuente de alegría
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca ahoguen los fracasos
mis ansias de seguir siempre tu voz,
pon, Señor, una fuente de esperanza
en el desierto de mi corazón.

Para que nunca busque recompensa
al dar mi mano o al pedir perdón,
pon, Señor, una fuente de amor puro
en el desierto de mi corazón.

Para que no me busque a mí cuando te busco
y no sea egoísta mi oración,
pon tu cuerpo, Señor, y tu palabra
en el desierto de mi corazón. Amén.

(Himno de Laudes del lunes de la segunda semana)