Santuario Nuestra Señora de los Milagros

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UNA IMAGEN… UNA PALABRA

HOY CELEBRAMOS… 

Santa Clara de Asís (en italianoChiara d’Assisi; 

AsísItalia16 de julio de 1194 – ídem, 11 de agosto de 1253), religiosa y santa italiana.

Seguidora fiel de san Francisco de Asís, con el que fundó la segunda orden franciscana o de hermanas clarisas, Clara se preciaba de llamarse “humilde planta del bienaventurado Padre Francisco”.

Después de abandonar su antigua vida de noble, se estableció en el monasterio de San Damiano hasta morir.

Clara fue la primera y única mujer en escribir una regla de vida religiosa para mujeres. En su contenido y en su estructura se aleja de las tradicionales reglas monásticas. Sus restos mortales descansan en la cripta de la Basílica de santa Clara de Asís.

Fue canonizada un año después de su fallecimiento, por el papa Alejandro IV.

FELIZ DÍA A TODOS…

y especialmente a los dos Monasterios de Clarisas de nuestras Diócesis:

Allariz y Vilar Dastres… 

UNA IMAGEN…. UN PALABRA

¡Qué importante es la fiesta de este día para redescubrir la verdadera esencia de la Iglesia de Roma!

Aquella comunidad cristiana sufrió un terrible golpe el 6 de agosto del 258. 

La policía imperial asesinó al Papa Sixto II con cuatro de sus diáconos, mientras celebraba la Eucaristía en uno de los cementerios cristianos.

Uno de los diáconos supervivientes (¡eran siete!), encargado de la economía de la Iglesia, era Lorenzo. El alcalde de Roma quiso confiscar todos los bienes de la comunidad cristiana y le pidió que los reuniese.

Durante tres días se dedicó Lorenzo a repartir todos los bienes eclesiásticos entre los más pobres, vendiendo cálices, candeleros… Cuando el alcalde fue a recoger los bienes, se encontró con un gran grupo de pobres, que Lorenzo había reunido. Y Lorenzo le dijo: “¡Estos son los tesoros de la Iglesia!”. El alcalde despechado, decidió darle muerte lenta, quemándolo vivo tal día como hoy del año 258. Nos ha llegado esta tradición a través de los escritos de san Ambrosio, san Agustín, el poeta Prudencio y una inscripción del papa Dámaso.

FELIZ DÍA A TODOS…

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Hoy celebramos la fiesta de

santa Teresa Benedicta de la Cruz,

Edith Stein, patrona de Europa.

Ella vivió con coraje su conversión desde el judaísmo a la Iglesia Católica, y también con valentía afrontó el martirio durante la II Guerra Mundial.

En diversas ocasiones, el Evangelio hace referencia a la expresión «No tengáis miedo».

En la mayor parte de ocasiones, lo hace en momentos que revisten una importancia especial.

En palabras de san Juan Pablo II: “Santa Teresa Benedicta de la Cruz nos dice a todos: No aceptéis como verdad nada que carezca de amor. Y no aceptéis como amor nada que carezca de verdad. El uno sin la otra se convierte en una mentira destructora.

La nueva santa nos enseña, por último, que el amor a Cristo pasa por el dolor. El que ama de verdad no se detiene ante la perspectiva del sufrimiento: acepta la comunión en el dolor con la persona amada.

Edith Stein, consciente de lo que implicaba su origen judío, dijo al respecto palabras elocuentes: «Bajo la cruz he comprendido el destino del pueblo de Dios. (…) En efecto, hoy conozco mucho mejor lo que significa ser la esposa del Señor con el signo de la cruz. Pero, puesto que es un misterio, no se comprenderá jamás con la sola razón».

El misterio de la cruz envolvió poco a poco toda su vida, hasta impulsarla a la entrega suprema. Como esposa en la cruz, sor Teresa Benedicta no sólo escribió páginas profundas sobre la «ciencia de la cruz»; también recorrió hasta el fin el camino de la escuela de la cruz. Muchos de nuestros contemporáneos quisieran silenciar la cruz, pero nada es más elocuente que la cruz silenciada. El verdadero mensaje del dolor es una lección de amor. El amor hace fecundo al dolor y el dolor hace profundo al amor.

Por la experiencia de la cruz, Edith Stein pudo abrirse camino hacia un nuevo encuentro con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Padre de nuestro Señor Jesucristo. La fe y la cruz fueron inseparables para ella. Al haberse formado en la escuela de la cruz, descubrió las raíces a las que estaba unido el árbol de su propia vida. Comprendió que era muy importante para ella «ser hija del pueblo elegido y pertenecer a Cristo, no sólo espiritualmente, sino también por un vínculo de sangre».

FELIZ DÍA A TODOS… 

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Traer a la memoria la figura de  Santo Domingo de Guzman,

es hacernos conscientes

de que la llamada del Señor está ahí,

es una propuesta, una invitación, a hacer posible la Buena Nueva aquí y ahora, en este momento.

La fuerza y el ejemplo de Santo Domingo  no consiste en repetir lo que él hizo, sino en hacer, vivir, proclamar la Palabra, con el mismo Espíritu que a él le animó.

Ese Espíritu se descubre en los textos que la liturgia de la fiesta nos propone: pies, monte, camino, movimiento, actividad, apertura, horizonte… lejos de las rutinas y de otras tentaciones que prometen seguridad y creerse poseedores de la verdad.

Predicar la palabra con toda paciencia y con preparación doctrinal; estar siempre alerta, no irrumpiendo y ocupando el espacio del otro, y ser coherentes.

Así podemos ser sal y luz que significa capacitar para que no sea lo que está mandado, la obligación, el deber, la ley, la razón de nuestro vivir; sino la misma fe, el amor, la esperanza, lo que nos incentiva en nuestra vida y perfecciona a la misma ley y está por encima de la ley.

FELIZ DÍA A TODOS

y especialmente a los Dominicos y Dominicas en su día… 

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Para una lectura sapiencial del relato 

que hoy nos presenta el Evangelio,  es importante caer en la cuenta de las acciones que se atribuyen a Jesús: tomó los panes; alzó la mirada; pronunció la bendición; partió el pan; se lo dio a los discípulos.

La referencia a la Eucaristía es bastante clara.

Pero la idea central en la multiplicación de los panes es la idea del compartir. Es lo que crea comunidad. Poner en común lo que cada uno tiene, sea lo que sea, hace que se multiplique y que crezca la comunidad.

FELIZ DÍA A TODOS…

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En el evangelio de hoy

se presenta el “reino de la frivolidad”: un Herodes que se lleva a la mujer de su hermano; una mujer que busca quitar del medio al Bautista; una hija que acepta ser mediadora de los planes de venganza de su madre; y un rey a quien le pesa más el qué dirán los invitados que la justicia…

Nuestro mundo también tiene mucha frivolidad… y casi no la reconocemos…  Afortunadamente también hay muchas “semillas del Reino”.

La cuestión es: ¿Qué pesa más? Quién sabe… y además no nos toca a nosotros juzgar: gracias a Dios…

Lo que nos toca a nosotros es crecer en consciencia, darnos cuenta de lo que pasa, descubrir esas semillas de Vida, acogerlas, cultivarlas, repartirlas… La parábola del Reino como pequeña semilla vuelve a iluminarnos al final de esta semana.

FELIZ DÍA A TODOS…

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Hoy, como ayer,

hablar de Dios a quienes nos conocen desde siempre resulta difícil. En el caso de Jesús, san Juan Crisóstomo comenta: «Los de Nazaret se admiran de Él, pero esta admiración no les lleva a creer, sino a sentir envidia, es como si dijeran: ‘¿Por qué Él y no yo?’». Jesús conocía bien a aquellos que en vez de escucharle se escandalizaban de Él. Eran parientes, amigos, vecinos a quienes apreciaba, pero justamente a ellos no les podrá hacer llegar su mensaje de salvación.

Nosotros —que no podemos hacer milagros ni tenemos la santidad de Cristo— no provocaremos envidias (aun cuando en ocasiones pueda suceder si realmente nos esforzamos por vivir cristianamente). Sea como sea, nos encontraremos a menudo, como Jesús, con que aquellos a quienes más amamos o apreciamos son quienes menos nos escuchan. En este sentido, debemos tener presente, también, que se ven más los defectos que las virtudes y que aquellos a quienes hemos tenido a nuestro lado durante años pueden decir interiormente: —Tú que hacías (o haces) esto o aquello, ¿qué me vas a enseñar a mí?

 

FELIZ DÍA

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Cristo nos enseña el camino de nuestra propia glorificación.

Cristo es el camino del hombre, por tanto, nuestra salvación, nuestra felicidad y todo lo que podamos imaginar pasa por Él.

Y si todo lo tenemos en Cristo, no podemos dejar de amar a la Iglesia que nos lo muestra y es su cuerpo místico.

Contra las visiones puramente humanas de esta realidad es necesario que recuperemos la visión divino-espiritual: ¡nada mejor que Cristo y que el cumplimiento de su voluntad!

FELIZ DÍA A TODOS…

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El Reino es paz, amor, justicia y libertad.

Alcanzarlo es, a la vez, don de Dios y responsabilidad humana.

Ante la grandeza del don divino constatamos la imperfección e inestabilidad de nuestros esfuerzos, que a veces quedan destruidos por el pecado, las guerras y la malicia que parecen insuperables.

No obstante, debemos tener confianza, pues lo que parece imposible para el hombre es posible para Dios.

FELIZ DÍA A TODOS…

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Hoy, mediante la parábola de la cizaña y el trigo,

la Iglesia nos invita a meditar

sobre la convivencia del bien y del mal.

El bien y el mal dentro de nuestro corazón; el bien y el mal que vemos en los otros, el que vemos que hay en el mundo.

«Explícanos la parábola» (Mt 13,36), le piden a Jesús sus discípulos. Y nosotros, hoy, podemos hacer el propósito de tener más cuidado de nuestra oración personal, nuestro trato cotidiano con Dios. —Señor, le podemos decir, explícame por qué no avanzo suficientemente en mi vida interior. Explícame cómo puedo serte más fiel, cómo puedo buscarte en mi trabajo, o a través de esta circunstancia que no entiendo, o no quiero. Cómo puedo ser un apóstol cualificado. La oración es esto, pedirle “explicaciones” a Dios. ¿Cómo es mi oración? ¿Es sincera?, ¿es constante?, ¿es confiada?

FELIZ DÍA A TODOS…