Santuario Nuestra Señora de los Milagros

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PROCESIÓN VIRGEN DE FÁTIMA

Hoy, lunes 13, a las 22:45 horas, tendrá lugar la famosa Procedion con la Imsgen de Fátima desde su Santuario en el Couto hasta la Santa Iglesia Catedral. Allí se celebrará la Eucaristía a las 00:00 horas, para volver al finalizar a su templo…

Estamos todos invitados… llevemos transistores para seguir el rezo de Rosario… allí nos vemos… merece la pena…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

No hace mucho hemos celebrado la fiesta de la Pascua y, una vez más, hemos recordado que Jesús no hablaba en un lenguaje figurado cuando nos decía que el buen pastor da su vida por sus ovejas. Realmente lo hizo: su vida fue la prenda de nuestro rescate, con su vida compró la nuestra; gracias a esta entrega, nosotros hemos sido rescatados: «Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo» (Jn 10,9). Encontramos aquí la manifestación del gran misterio del amor inefable de Dios que llega hasta estos extremos inimaginables para salvar a cada criatura humana. Jesús lleva hasta el extremo su amor, hasta el punto de dar su vida. Resuenan todavía aquellas palabras del Evangelio de san Juan introduciéndonos en los momentos de la Pasión: «La víspera de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, como hubiera amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (Jn 13,1).

De entre las palabras de Jesús quisiera sugerir una profundización en éstas: «Yo soy el buen pastor, conozco a las mías y las mías me conocen a mí» (Jn 10,14); más todavía, «las ovejas escuchan su voz (…) y le siguen, porque conocen su voz» (Jn 10,3-4). Es verdad que Jesús nos conoce, pero, ¿podemos decir nosotros que le conocemos suficientemente bien a Él, que le amamos y que correspondemos como es debido?

ES DOMINGO…

 La experiencia del encuentro con la voz de Dios es individual, pero la salvación ofrecida por Dios es universal. Persona y comunidad, individuo y totalidad humana, se entrecruzan porque no podemos vivir incomunicados ni desconectados. Los cristianos tenemos como fundamento de lo que somos la vida de Jesús, confesado como el Cristo, y un proyecto que realizar: ir construyendo con su aliento y Espíritu el Reino de Dios. La voz de Jesús es la misma que la del Padre eterno, “Yo y el Padre somos una sola cosa”, y está, sobre todo, en su Palabra proclamada en la Iglesia en cada celebración y contenida, de modo eminente, en la Biblia, Palabra de Dios. Ojalá escuchemos hoy su voz de resucitado y no endurezcamos nuestros oídos perdidos en el mundanal ruido.

Feliz Domingo a todos…

UNA NOTICIA…

HOY DOMINGO ES NOTICIA EN ABC QUE UN SACERDOTE PAUL, EL P. MARIANO DÍEZ SE ENCUENTRA ENTRE LOS INICIADORES DEL CINE.
ALGUNO LE CONSIDERA EL INVENTOR, QUE COMPARTIO SU IDEA CON LOS HERMANOS LUMIERE Y QUE ELLOS CON LOS APUNTES DEL P. MARIANO COMENZARON A PONER EN PRÁCTICA EL PROYECTO.
EL AUTOR DEL ARTÍCULO QUE OCUPA TRES PÁGINAS DE ABC, EL DIRECTOR DE CINE, RODRIGO CORTES, ES SOBRINO DEL P, SANTIAGO, MISIONERO PAÚL, QUIEN LE HA PASADO LA INFORMACIÓN Y LOS DOCUMENTOS CON LOS QUE EL REDACTA EL ARTÍCULO.

SU MÁQUINA SE ENCUENTRA EN NUESTRO MUSEO “DEVANCEIROS”…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

<<Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos» (Jn 6,68-69). No es que los doce sean más listos que los otros, ni tampoco más buenos, ni quizá más expertos en la Biblia; lo que sí son es más sencillos, más confiados, más abiertos al Espíritu, más dóciles. Les sorprendemos de cuando en cuando en las páginas de los evangelios equivocándose, no entendiendo a Jesús, discutiéndose sobre cuál de ellos es el más importante, incluso corrigiendo al Maestro cuando les anuncia su pasión; pero siempre los encontramos a su lado, fieles. Su secreto: le amaban de verdad.

San Agustín lo expresa así: «No dejan huella en el alma las buenas costumbres, sino los buenos amores (…). Esto es en verdad el amor: obedecer y creer a quien se ama». A la luz de este Evangelio nos podemos preguntar: ¿dónde tengo puesto mi amor?, ¿qué fe y qué obediencia tengo en el Señor y en lo que la Iglesia enseña?, ¿qué docilidad, sencillez y confianza vivo con las cosas de Dios?

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

No siempre los católicos estamos a la altura de lo que merece la Eucaristía: a veces se pretende “vivir” sin las condiciones de vida señaladas por Jesús y, sin embargo, como ha escrito San Juan Pablo II, «la Eucaristía es un don demasiado grande para admitir ambigüedades y reducciones».

“Comer para vivir”: comer la carne del Hijo del hombre para vivir como el Hijo del hombre. Este comer se llama “comunión”. Es un “comer”, y decimos “comer” para que quede clara la necesidad de la asimilación, de la identificación con Jesús. Se comulga para mantener la unión: para pensar como Él, para hablar como Él, para amar como Él. A los cristianos nos hacía falta la encíclica eucarística de Juan Pablo II, La Iglesia vive de la Eucaristía. Es una encíclica apasionada: es “fuego” porque la Eucaristía es ardiente.

FLORES Y VIRGEN MARÍA

Entre las primeras plantas que fueron importadas a Europa con éxito fueron las del Cercano Oriente, en particular bulbosas de Turquía. Entre éstas se debe recordar la inmensa suerte del tulipán, cuya pasión llevó en menos de cincuenta años de su primera aparición en Europa, en 1554, a una de las fiebres lucrativas más devastadoras jamás existentes, visto que sobre todo en las provincias unidas del norte de Europa (la actual Holanda) los preciosos bulbos eran valorados mucho más que el oro y la clase mercantil hizo un verdadero y propio status symbol.

El tulipán encarnaba los conceptos de monarquía y de vida cortés, era expresión de paz y de renovación y, al mismo tiempo, de búsqueda espiritual. El tulipán, especialmente rojo, se parecía a la flama mística con la que el verdadero buscador se sacrifica en el intento por alcanzar a Dios. Era, por lo tanto, la expresión perfecta para representar el verdadero amor y el amor divino.

A partir del siglo XVII se volvió una de las flores más amadas y más representadas en la naturaleza muerta, y fue rápidamente asociada a las flores de María y Jesús.