Santuario Nuestra Señora de los Milagros

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UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Jesús ha comenzado su enseñanza diciendo: “Escuchadme y entended”. Escuchar es el gran mandato de la religión judía: “Escucha, Israel…” Sólo desde la escucha se entiende y comprende el mensaje de Jesús, porque con los oídos oímos pero con el corazón escuchamos y entendemos.

Del corazón brotan las buenas o malas opciones. El corazón es la fuente del bien y del mal. Jesús afirma “nada de lo que entra en el hombre puede mancharlo. Lo que sale de dentro es lo que contamina al hombre”. Siempre hemos oído que Dios mira el corazón y lo escudriña, y que comprende las intenciones más íntimas que motivan nuestras decisiones.

Frente a Dios nadie puede esconderse.

FELIZ DÍA A TODOS

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

La vida de Jesús fue de cosas sencillas y fundamentales: la amistad, la solidaridad, la justicia, la misericordia, el compartir, el trabajo de cada día, la simplicidad en el vestir y comer, el descanso, la sobriedad… Jesús vivió la vida desde dentro, desde el corazón que estaba fuertemente anclado en el Padre Providente que cuando creó el mundo “todo lo hizo muy bien”. Jesús nos descubrió que del corazón del hombre sale lo bueno y lo malo; que la persona tiene la capacidad de transformar lo bueno en malo y lo malo en bueno. Y la vida de Jesús es Evangelio, es decir la Buena Noticia predicada con palabras y obras.

Es el Evangelio de la grandeza de las cosas pequeñas y sencillas de cada día que todos podemos hacer sin complicaciones. Pero todo esto vivido desde un corazón que cree que Dios Padre se alegra y goza cuando las personas vivimos y disfrutamos de todo lo que Él ha hecho; un Dios Padre que quiere que todos –sin exclusión ni diferencia- disfruten de la obra de su creación; un Dios Padre que hace salir el sol sobre buenos y malos, y envía la lluvia sobre el campo del justo y pecador, porque todos son sus hijos y a todos ama igualmente.

FELIZ DÍA A TODOS

ORAMOS POR ELLAS…

Notipaúl informa:

Una Hija de la Caridad muerta y dos heridas deja accidente de transito en Tanzania (África). 

“Una triste noticia : Las hermanas de Tanzania han tenido un accidente de coche : Sor Barbara la americana ha muerto en el accidente, Sor Rufina de Madagascar ha tenido un fuerte golpe y esta hospitalizada y Sor Estela que ha pronunciado sus primeros votos el 26 de diciembre también esta hospitalizada.
Es una gran prueba para la provincia.

Recemos por nuestras hermanas convalecientes

y  por Sor Barbara tan buena como la recordamos que el Señor la acoja cerca de El”

(Fuente: Sor Clarina Molina C)

ES DOMINGO… DÍA DEL SEÑOR…

Jesús cogió la mano de la suegra de Simón y la curó.

Más tarde, quizá enterados de lo sucedido, fue una multitud de enfermos los que se agolparon a la puerta de la casa donde estaba hospedado Jesús. Todos esperaban ser curados. Todos vieron confirmadas sus esperanzas. Y el demonio del mal les abandonaba para siempre. La gente estaba desesperada pero por fin habían encontrado a alguien que los liberaba del mal.

El mismo Jesús tiene conciencia de que esa liberación del mal es parte fundamental de su misión.

Quiere llegar a todos. “Vámonos a otra parte, que para eso he venido”. 

 

 

 

      Hoy somos nosotros esa presencia salvadora de Dios en el mundo. Ha puesto en nuestras manos la misión de dar esperanza y vida a los hombres y mujeres de nuestro tiempo que viven agobiados por el dolor, la pobreza o la injusticia.

Hoy los cristianos tenemos que decir con Pablo (segunda lectura): “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!”

FELIZ DOMINGO A TODOS…

HOY CELEBRAMOS…

Los padres de Jesús, fieles a las tradiciones de su pueblo y a lo mandado por el Señor, cumplen los tres ritos establecidos por la ley: La circuncisión del niño a los ocho días de nacido, la imposición del nombre y la purificación de la madre. La liturgia se centra hoy en este último episodio. Hasta la última reforma del calendario litúrgico, el 2 de febrero recordaba la “purificación de la Madre de Dios”, porque este día cae 40 días después de la Navidad y los ritos de purificación se hacían precisamente 40 días después del nacimiento del niño. De todo este rico relato centramos ahora nuestra mirada en un singular personaje que destaca: El anciano profeta Simeón.

El lema de Simeón bien podría ser: “Vivir para ver”. Alargó sus días por la necesidad que tenía de vivir. Se la alimentaba esa voz secreta del Espíritu Santo, su consejero particular.  En una cosa era más docto que otros muchos: Sabía que durante su vida llegaría el Mesías. Lo que él tenía que ver con sus ojos era lo más importante de Israel. Esperar era su pan de cada día, su maná para el camino. No se le había revelado la fecha exacta. Debía vivir en esperanza.

Cuando le llevan al niño, siente cumplida la promesa. Desde un rincón del mundo y encerrado en un templo, Simeón contempla en este niño pequeñito un faro gigantesco que alcanza todos los horizontes. Es la verdadera luz para alumbrar a las naciones.  Es un satélite que irradia a todos los puntos del orbe, es la luz del mundo. Es, también, la gloria de Israel. La Gloria de Israel es el Señor. Simeón ve la gloria, la presencia radiante de Dios en ese minúsculo niño. ¿Lo aceptará el pueblo de Israel? ¿aceptarán su luz las naciones? ¿la aceptaré yo?

FELIZ DÍA A TODOS…

especialmente a toda la Vida Consagrada que hoy celebra con alegría su entrega al Señor

HOY CELEBRAMOS…

BEATAS SOR MARÍA ANA Y SOR ODILA

HIJAS DE LA CARIDAD DE SAN VICENTE DE PAÚL

Ocho días después de su arresto, el 28 de Enero, Sor María Ana y Sor Odile comparecen ante su juez, el comisario Vacheron y su ayudante Bremaud. El interrogatorio quedó registrado de la siguiente manera:

“María Ana Vaillot, de sesenta años de edad, natural de Fontenebleau, Hija de la Caridad del Hospital de San Juan de Angers, donde residía y donde fue arrestada el domingo hace ocho días por unos ciudadanos, ha dicho que el motivo de su arresto fue el no haber prestado el juramento y no querer prestarlo. No teme nada de lo que puedan hacerle, en sus respuestas se reconoce fácilmente que es una fanática y rebelde a las leyes de su país, no ha oído nunca la Misa de un sacerdote juramentado “.

“Odilia Baumgarten, de cuarenta y tres años de edad, natural de Gondesconge en Lorena, Hija de la Caridad del Hospital de San Juan de Angers, donde residía y donde fue arrestada el domingo hace ocho días por unos ciudadanos, ha dicho que el motivo de su arresto fue el no haber prestado el juramento, no quiere prestarlo, no teme nada de lo que puedan hacerle, en sus respuestas se reconoce fácilmente que es una fanática rebelde a las leyes de su país”.

Estos interrogatorios, los números 32 y 33, van acompañados de una cruz y una T. ¡Serían fusiladas! Nuestras Hermanas fueron ejecutadas como los pobres, la guillotina era para la gente acomodada. Prefirieron morir antes que hacer algo en contra de su conciencia.

Estas sencillas “actas martiriales” constituyen un testimonio de la verdad de sus vidas, de la verdad de su fe. El martirio es el supremo testimonio, que llega hasta la muerte. El mártir da testimonio de Cristo al cual está unido. Soporta la muerte por la fortaleza que Dios le da. “Todo coopera al bien de los que aman a Dios” (Rom. 8, 28) en palabras de Santa Luisa: “Si amásemos como debemos la santa voluntad de Dios nada nos afligiría porque bien sabemos que nos ama y quiere nuestro bien en todo” (C. 433). También Santa Luisa había escrito:

“Las siervas de Dios no deben temer nada con tal de que le sean fieles”. (C. 260)

Amaneció el sábado 1 de febrero. En este día, pero de 1640, Santa Luisa de Marillac había firmado el convenio oficial de fundación de la comunidad que prestaría sus servicios en el Hospital de San Juan en Angers.

El comisario de la prisión se presentó con una lista en la mano, empezó a llamar a las víctimas. Nuestras Hermanas y el resto de los condenados iniciaron la marcha hacia el lugar de la ejecución.

Sor Odilia mostró miedo al salir de la prisión, apoyándose en el brazo de Sor María Ana se sintió fortalecida por la firmeza de su Hermana.

Los condenados avanzaban los 3 kilómetros hasta el lugar de la ejecución cantando cánticos y salmos. Las Hermanas se animaban y fortalecían mutuamente y animaban y fortalecían también a los que con ellas iban a morir por la fe. Este largo recorrido fue una confirmación de su valor y de su confianza puesta en Dios.

El rosario acompañó a Sor Odilia. Al caer éste al suelo intenta ser recogido por la Hermana, que recibió un violento golpe que le destrozó la mano. Una valerosa mujer lo pudo rescatar como una preciosa reliquia.

La pequeña explanada recibió al grupo con fosas abiertas el día anterior. Para llegar al lugar destinado a las nuevas víctimas había que pasar por las tumbas dejadas por 6 ejecuciones anteriores.

En ese momento, ya tan próximo a su martirio, Sor María Ana entonó con voz firme las letanías de la Santísima Virgen: Esta piadosa escena hizo salir de los labios de un furioso revolucionario: “Duele ver morir a mujeres como éstas”.

El numeroso grupo se alineó a lo largo de las fosas. Al ser reconocidas por los que con ellas sufrirían el martirio se elevó un clamor, pedían gracia para las Hermanas.

¡Cómo debió ser su servicio en el Hospital que provocó esta reacción llena de admiración y cariño hacia ellas! Santa Luisa, en su carta del 28 de noviembre, 1657 había expresado: “Las Hermanas de Angers han recibido una bendición especial de Dios para servir a los pobres enfermos”. (C. 613)

El hombre responsable de la ejecución se siente impulsado a salvar a las Hermanas.

–Ustedes han prestado servicio a la humanidad. ¿Quieren dejar de hacer las buenas obras que siempre han hecho? No hagan el juramento y yo me comprometo a decir que lo han hecho.

Sor María Ana se encargó de dar la respuesta:

–No solamente no queremos hacer el juramento, ni siquiera queremos que se crea que lo hemos hecho.

Se dio la orden de disparar.

Los grupos se sucedían ante el pelotón de ejecución. Los cuerpos caían en las fosas, otros agonizaban al borde de ellas.

Sor María Ana no cayó a la primera descarga, como lo había predicho a su compañera, únicamente se rompió el brazo. Pudo entonces sostener a Sor Odilia, inanimada y sangrando, mientras llegaba su hora.

San Vicente había expresado que sucederían cosas como éstas: “Hay entre ustedes, mis queridas Hermanas, lo sé muy bien, algunas que, por la gracia de Dios, aman tanto su vocación que se harían crucificar, desgarrar y cortar en mil pedazos antes que sufrir algo en contra de ella”(IX-1, 417).

¿Qué nos dicen con su vida y su muerte Sor María Ana y Sor Odilia?

Con su muerte ellas expresaron cómo era su vida. Lo atestiguado con su sangre lo venían atestiguando con su fe y su acción. Al morir proclaman a quién habían servido durante la vida.

Nos dicen algo muy sencillo: que ser cristiano es seguir a Jesús y seguir a Jesús es acompañarlo cargando su cruz diariamente.

Nos hacen ver que Dios:

  • nos invita a vivir nuevas en renovación diaria: “Ustedes pueden, hoy, oír su voz: no se resistan en sus corazones” (Sal. 94,8).
  • nos invita a vivir con coherencia personal hasta en los detalles menores: “porque has sido fiel en lo pequeño yo te voy a poner al frente de grandes responsabilidades” (Mt. 25,23).
  • nos invita a vivir preocupados por ser verdaderos ante Dios, no por buscar la gloria, ni por aparentar ante los hombres: “El que cumpla estos preceptos mínimos y los enseñe así a los hombres será el más grande en el Reino “(Mt. 5,19).

La vida nos reclama realismo cotidiano en la realización de nuestras aspiraciones y responsabilidades. El sentido y él destino de nuestras vidas nos los jugamos diariamente.

Nuestras Hermanas nos llaman a vivir radicalmente la fidelidad que lleva a superar muchas “prudencias”. Fidelidad que va por encima de la vida personal.

Nos enseñan la importancia del “lugar” desde donde dieron su respuesta. Habían servido a Cristo en los Pobres al modo como San Vicente lo captó de su modelo Jesús. Su vida estaba en el mundo de los pobres, es decir, en la realidad de miseria, opresión y exclusión que sufren los pobres. Desde allí sintieron y palparon el mensaje de Dios y dieron su respuesta. El lugar más apropiado para darla, como lo fue en la práctica de Jesús, fue el mundo de los pobres.

Estas mujeres nuevas nos ofrecen rasgos que son lecciones de vida:

  • A la luz de la fe miran la realidad, no se dejan engañar por las apariencias ni por las promesas, caminan con los pies en el suelo, con el oído atento, con los ojos abiertos.
  • Se abren al misterio de Dios que es Vida y amor.
  • Son pobres, son libres.
  • Acogen, comparten, sirven.
  • Viven la fraternidad.
  • Abrazan la cruz salvadora.
  • No huyen de la renuncia que el Reino exige.
  • Mantienen la coherencia de los testigos fieles.

El 19 de febrero de 1984 Juan Pablo II beatificó a Sor María Ana y a Sor Odilia, junto con otros 97 compañeros, que dieron su vida en fidelidad a Cristo y a la Iglesia.

Leamos el siguiente texto de la Carta a los Hebreos como un llamado que nos hacen nuestras Hermanas por el testimonio de su vida: “Innumerables son estos testigos, y como nube nos envuelven. Dejemos pues, toda carga inútil y en especial las amarras del pecado, para correr con perseverancia en la prueba que nos espera. Levantemos la mirada hacia Jesús, el que motiva nuestra fe y la lleva a la perfección. El se fijó en la felicidad que le estaba reservada, y por ella no hizo caso de la vergüenza de la cruz, sino que fue a padecer en ella, y en adelante ‘está sentado a la derecha del trono de Dios’. Piensen en Jesús que sufrió tantas contradicciones de parte de la gente mala, y no se cansarán ni se desalentarán. Ustedes están enfrentados al mal, pero todavía no han tenido que resistir hasta la sangre. ” (Heb.12, 1-4)

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Del evangelio de hoy me quedo con una paradoja.

Jesús envía a los Doce de dos en dos como misioneros.

Les pide que no lleven encima casi nada, lo cual nos deja desconcertados a quienes nos sentimos aludidos por ese mismo envío. Pero, previamente, les había regalado algo importantísimo: “poder sobre los espíritus inmundos”.

Con sólo eso les era suficiente para evangelizar.  

Hoy le tendríamos que pedir al Señor que nos conceda a raudales ese extraño poder. Lo exige la endeblez y flaqueza de nuestros jadeantes esfuerzos misioneros, tan tercamente ineficaces.

¿De qué poder se trata? ¿Con qué poder capacita Jesús a los Doce?

¿Qué clase de poder tenemos que pedir a Dios para evangelizar hoy? 

FELIZ DÍA A TODOS… 

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

En el Evangelio de hoy, Jesús defrauda a sus paisanos.

Lo hace sin contemplaciones.

Como nos defrauda también en tantas ocasiones a todos nosotros cuando buscamos tenerle bajo nuestro control y  hacer de la fe o del seguimiento un negocio rentable a nuestro favor o un venero de gratificaciones o de ventajas.

¿Podremos reconocer alguna lección para nosotros? El texto insinúa al menos éstas:

Es dinámica sana y saludable el experimentar el desgarro y la separación del propio ambiente y de las figuras afectivas que nos han acompañado en una etapa de la vida. Para crecer hay que cortar en un cierto momento. Jesús fue Hijo “ex-patriándose” del Abbá; y fue hermano nuestro distanciándose de su familia. Eso no es una grosera rebeldía, es una ley de crecimiento.

Estamos amenazados por la tentación permanente de querer convertir la religión en espectáculo, apoyándola en milagros, en exaltaciones deslumbrantes, en impresionantes movidas, en emociones de vértigo… La fe se autentifica como verdadera cuando viene envuelta de pobreza, discreción, normalidad y sencillez. Es de una altísima madurez cristiana el ver a Dios en las cosas ordinarias, aquellas precisamente que con frecuencia nos resultan cansinas y rutinarias.

Hay veces en las que, para seguir la voluntad de Dios, debemos defraudar y hacer sufrir a los más cercanos y queridos. La docilidad infantil huele a chamusquina. Todos hemos dicho o hemos oído que hay muchas veces en la vida en las que tenemos que decir “no”. Eso, aunque nuestra autoimagen lo acuse y resienta, es robustez de espíritu. Es una forma no popular de imitar a Jesús.

FELIZ DÍA A TODOS… 

y hoy, de una forma especial, a toda la Familia Salesiana…

HOY EN ESTE SANTUARIO…

Nos reuniremos para dar gracias al Señor, en este primer mes del año 2018: 

16:30: Santo Rosario

17:00 EUCARISTÍA

17:40 EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO y ORACIÓN

18:15: VISPERAS SOLEMNES y BENDICIÓN… 

Estáis TODOS INVITADOS… un buen rato de oración litúrgica y personal… 

ÁNIMO… OS ESPERAMOS y CONTAMOS CON TODOS… 

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

A los discípulos “les cayó una buena”…

también a nosotros, no estaría nada mal que nos  sintiéramos “reñidos”.

¡Con más motivo aun!: hemos recibido el Espíritu Santo que nos hace capaces de entender cómo realmente el Señor está con nosotros en el camino de la vida, si de verdad buscamos hacer siempre la voluntad del Padre. Objetivamente, no tenemos ningún motivo para la cobardía. Él es el único Señor del Universo, porque «hasta el viento y el mar le obedecen» (Mc 4,41), como afirman admirados los discípulos.

Entonces, ¿qué es lo que me da miedo? ¿Son motivos tan graves como para poner en entredicho el poder infinitamente grande como es el del Amor que el Señor nos tiene? Ésta es la pregunta que nuestros hermanos mártires supieron responder, no ya con palabras, sino con su propia vida. Como tantos hermanos nuestros que, con la gracia de Dios, cada día hacen de cada contradicción un paso más en el crecimiento de la fe y de la esperanza. Nosotros, ¿por qué no? ¿Es que no sentimos dentro de nosotros el deseo de amar al Señor con todo el pensamiento, con todas las fuerzas, con toda el alma?

Uno de los grandes ejemplos de valentía y de fe, lo tenemos en María, nuestra Señora de Los Milagros, Reina de los confesores. Al pie de la Cruz supo mantener en pie la luz de la fe… ¡que se hizo resplandeciente en el día de la Resurrección!

FELIZ DÍA A TODOS