Santuario Nuestra Señora de los Milagros

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UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Cuando hay amor, no hay miedo. Es la imagen del niño al que sus padres lanzan al aire, y sabe que le van a recoger. Por eso se ríe, y le gusta, y pide que lo repitan.

Dios a veces también nos lanza a lo alto. Y con los ojos cerrados, aceptamos su voluntad, porque le amamos. Es la experiencia de la Virgen María. Es la experiencia de san José. Es lo que sintieron tantos y tantos fundadores a lo largo de la historia.

El mismo Jesús viene a nuestro encuentro, para que podamos seguir remando. Lo hace en su Palabra, en los sacramentos, en la oración personal, en la Lectio Divina comunitaria… Basta con abrir el corazón, para que Él lo ocupe. ¿Te atreves?

Feliz día… Dios te bendice

HOY CELEBRAMOS…

Beatificada por Benedicto XVI en el año 2007, la Iglesia la conmemora en el día de su Bautismo, el 7 de Enero de 1954.

Su padre era granjero. Vivían en el norte de Brasil, en una zona muy pobre, de Río Grande. La familia no era pudiente, pero sí rica en la fe cristiana. Ella fue la sexta, de trece hermanos.

Siguiendo el buen ejemplo de su madre, Lindalva demostró una inclinación natural hacia los niños más pobres y compartió mucho tiempo con ellos. A los 12 años, recibió su Primera Comunión, y durante sus años escolares siempre estaba contenta y dispuesta a ayudar al menos afortunados. Su hermano con su familia, vivía en Natal y allí debió trasladarse para poder estudiar.

Unos años después, en 1979, obtuvo el diploma de ayudante administrativa.

Desde 1978 a 1988 ella tuvo varios trabajos, en ventas al menudeo.

También se desempeñó como cajera en una estación de servicio; mensualmente enviaba parte del salario a su madre a fin de ayudarla.

Diariamente, se hacía tiempo, para visitar el asilo de ancianos de la localidad.

En 1982, mientras ayudaba amorosamente a su padre en los últimos meses de su enfermedad terminal, comenzó un curso de enfermería, pero también disfrutó esas cosas típicas de la juventud: hacer amistades, tomar lecciones de guitarra y realizar estudios culturales.

Meditando en serio sobre su vida, decidió servir a los pobres.

Así Lindalba ingresó al noviciado de la Congreación de las Hijas de Caridad, destacándose por su alegría y la genuina preocupación por los pobres.

Su carácter estaba marcado por una dulce disposición pero también por la sinceridad.

En una carta a Antonio, su hermano alcohólico, escribió: “Piensa sobre esto, interiorízalo en ti. Yo oro muchísimo por tí y continuaré orando. Si es necesario haré penitencia para que seas capáz de revindicarte como persona. Sigue a Jesús, quien luchó hasta la muerte por los pecadores, dando hasta su propia vida para el perdón de pecados, no como Dios sino como hombre. Debemos buscar refugio en Él; sólo en Él la vida merece la pena“.

Un año después su hermano dejó de beber.

En 1991, Sor Lindalva fue asignada a atender a 40 pacientes terminales, todos hombres, en el centro de salud municipal en Salvador da Bahia.

Emprendió las tareas más humildes y buscó servir a aquellos que más sufrían tanto espiritual como materialmente, animándolos a la recepción de los sacramentos.

Sor Lindalva cantaba y oraba con ellos, e incluso rindió los exámenes para conseguir el carnet de conducir, a fin de sacarlos a pasear.

Dos años después, Augusto da Silva Peixoto, un varón de 46 años de edad, de carácter irascible, usando una recomendación logró ser admitido en las instalaciones aunque él no tenía ningún derecho para estar allí.

Sor Lindalva lo trató con la misma cortesía y respeto que a los otros pacientes, pero él se enamoró de ella.

Un tiempo después los acosos de Augusto fueron tan insistentes y aterradores, que ella buscó la ayuda de un oficial de seguridad para frenar a este paciente desobediente.

Aunque él prometió mejorar su actitud y conducta, se llenó de tal odio y venganza que desarrolló un plan asesino.

El 9 de abril de 1993, Viernes Santo, Sor Lindalva tomó parte del Vía Crucis parroquial a las 4:30 hs. la mañana.

Posteriormente a las 7 hs., regresó a su trabajo para preparar y servir el desayuno como lo hacía todos los días.

Mientras ella servía el café Augusto se acercó y clavó un cuchillo de pescadero sobre su cuello.

Ella cayó al suelo y llorando repetía varias veces -“Dios me protege”-, -“Dios me protege”- Los demás pacientes corrieron, buscando protección.

Envuelto en un rapto demente Augusto la apuñaló 44 veces. – “Debí haber hecho esto, antes!”-dijo.

De repente, se sentó en un banco, tranquilizándose, limpió el cuchillo en sus pantalones, lo tiró en la mesa y exclamó:- “¡Ella no me quiso!”-, y volviéndose al doctor, dijo,- “Puede llamar a la policía, no huiré; hice lo que tenía que hacer”-.

Al día siguiente, Sábado Santo, el Cardenal Lucas Moreira Neves, Primado de Brasil, celebró el entierro de la hermana de 39 años de edad y comentó:

“Unos pocos años fueron suficientes para que Sor Lindalva coronara su vida Religiosa con el martirio.”

¡Que su valentía nos sirva de guía!

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Seguimos el camino de la Navidad hacia el Bautismo de Jesús. Y lo hacemos acompañados de una Palabra que sigue confrontándonos con nosotros mismos. Se trata de decir y de hacer.

De decir que somos de los de Jesús, de los que creen que vino al mundo para encarnarse, “acampó entre nosotros”, de los de Dios.

Y, como nos recuerda la primera lectura, guardamos sus mandamientos, en especial, el Mandamiento del Amor.

Feliz día a todos…

Dios te bendice en este día…

CONCIERTO ORGANO

CONCIERTO DE ORGANO

D. Yerai Fariñas Calvo honrará al Niño Dios con unas interpretaciones de órgano en el Santuario de Los Milagros. HOY día 6 enero 2019 a las 17:30 horas ( después de la Misa de 17:00 horas)… te invitamos a unirte a este regalo al Niño Dios… ENTRADA GRATUITA…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

¡Ven y verás! Es la invitación que nos hace el Niño Dios en la víspera de la noche de los Reyes Magos, de su Epifanía. ¿Qué hay que ver? En este tiempo de Navidad siempre hay una señal, una pista, algo que te dice que Dios viene este año a través de este acontecimiento de tu vida, de esta persona, de esta situación, de este sentimiento…

Rastrea las señales de Dios para que encuentres la estrella como hicieron los Magos de Oriente, es decir, el lugar de tu vida donde Él quiere nacer.

¿Qué has sentido estos días desde que comenzamos la Navidad? Pide al Señor luz en esta oración para que no se te escape nada importante.

Feliz día… Dios te bendice…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

¿Dónde vives Señor? Al comienzo de este año queremos encontrarte en los distintos acontecimientos de nuestra vida, como Andrés y Juan, empeñados en estar contigo y conocerte.  

Aún así, sabemos también de nuestra cizaña. No todo es puro en nosotros, con frecuencia hacemos el mal que no queremos.

Sin embargo, conocedores de nuestra naturaleza pecaminosa, de que no siempre conseguimos lo mejor que nos proponemos, no nos rendimos, no dejamos de buscarte, a pesar de las batallas perdidas y de las heridas del camino.

En eso consiste el seguimiento, en no perderte de vista, en no alejarnos de ti, en seguir tus huellas fijándonos por donde pisas para no tropezar. Esta es la senda que queremos seguir a lo largo de este año.

Feliz día a todos…

Dios te bendice

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Nosotros no queremos dejarnos seducir por falsas doctrinas y engaños en este nuevo año. Queremos permanecer, un verbo que nos habla de fidelidad, de perseverancia, de mantenimiento de la verdadera fe, sin dejarnos engañar. Permanecer en la verdad del evangelio es permanecer en comunión con Cristo y con Dios Padre, ungidos y movidos por su Espíritu.

Es lo que Juan el Bautista recuerda a los que acuden a preguntarle: “yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.” Con Cristo queremos estar, a Él queremos conocer más y mejor, para servirle y amarle en todos los acontecimientos de este nuevo año recién comenzado.

Feliz día a todos… Dios te bendice…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Hoy, invocamos tu intercesión para que nos concedas, Madre, una paz como la tuya, capaz de vivir reconciliados con nosotros mismos, libres de amarguras y desolaciones que pretenden amargar los días del año que están por venir, libres de gente tóxica dispuesta a robarnos este don precioso de la paz interior. Danos esa paz que nos ayuda a vivir nuestras contradicciones con serenidad y capacidad de mejora; la paz que nos ayuda a vencer el mal propio y ajeno; la paz que necesita el mundo.  

Somos “hijos”, no “esclavos”, nos recuerda la segunda lectura de hoy. Un hijo de Dios vive en su paz, libre de las esclavitudes de la violencia, de la ira, de la amargura, del rencor…, cadenas que nos atan y amarran, haciendo nuestra existencia dura y penosa. Madre de Dios, Madre de la Paz, somos hijos de la Luz, no de la tiniebla. Guía nuestros pasos por el camino de la paz en este nuevo año recién estrenado.

De corazón:

¡Feliz Año Nuevo lleno de la Paz de Dios!

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Hoy, en el último día de este ańo civil, es momento para traer a nuestra oración dos actitudes nacidas de un corazón inquieto: por un lado, el agradecimiento por el tiempo vivido y por otro, el deseo de crecer y mejorar nuestra vida en el nuevo tiempo que se nos regala.

Al realizar este sano ejercicio de reflexión y revisión del año podemos caer en la tentación de la nostalgia, de dejarnos llevar por la tristeza y el desconsuelo de lo que no sucedió en el año que termina, de los deseos frustrados o de las pérdidas que sufrimos. Agua pasada no mueve molino, dice el refrán. Por eso te propongo que hagas la revisión del dos mil dieciocho en clave de agradecimiento. Agradece a Dios todo lo vivido: lo bueno y lo malo, lo esperado y lo inesperado, el gozo y el dolor. Porque todo sirve para tu crecimiento, porque Dios ha querido acompañarte en todos los momentos del año, en los dulces y en los amargos y ha estado ahí contigo, a tu lado. El tiempo es un regalo y Dios te ha regalado un año más de vida. Gracias mi Dios.

Segundo, ofrécele al Señor este nuevo año que comienza. Déjate iluminar, pregúntale al Seńor qué quiere de ti, qué puedes hacer tú por Él, que te ayude a crecer en la dirección que Él sueña de ti para vivir un año de “gracia del Señor”, un dos mil diecinueve lleno de su presencia. ¿Cómo? Siguiendo la máxima de “actúa como todo dependiera de ti y sólo de ti, pero confía como si todo dependiera de Dios y solo de Dios”. Trabajamos con Dios, hacemos con Él.

La carta de Juan nos recuerda que “estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis”, conocemos al Señor que nos cuida y nos sostiene todos los días de nuestra vida; está con nosotros. Así pues, permanezcamos fieles al Señor, en actitud de vigilancia. Además el Evangelio nos recuerda que la Palabra es la Vida y la Luz, y la vida auténtica no se halla en el hombre mismo, sino en el autor de la vida, dueño también de la historia y del tiempo.

Desde ya, a todos vosotros, os deseamos un ¡Feliz Año 2019 lleno de Dios! ¡Qué Dios nos bendiga en este año más de vida que nos concede!