Santuario Nuestra Señora de los Milagros

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UNA IMAGEN… UNA PALABRA

En el evangelio de hoy aparece Jesús curando a un enfermo que tenía una mano paralizada.

Hay un alboroto en la sinagoga donde están reunidos porque esa acción que realiza Jesús, no está permitido realizarla en el día sábado.

Con esta sanación Jesús quiere demostrar a sus oponentes que los excluidos por una falsa interpretación de la Ley, son el centro de su preocupación.

En su esfuerzo por educar las conciencias Jesús no escatima explicaciones para hacer reflexionar a quienes le escuchan, a fin de que no se  dejen manipular.

El que busca la voluntad de Dios nunca se equivoca.

Curar aquella mano paralizada tiene un significado decisivo para el enfermo, pues la mano simboliza nuestra capacidad de trabajar, de construir, pero también de dar, de aportar algo, de hacer el bien.

Por eso, con este milagro Jesús curaba mucho más que una mano. 

FELIZ DÍA A TODOS… 

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

La Ley permitía calmar el hambre cortando espigas al pasar por un sembrado. Unos fanáticos criticaban a los discípulos de Jesús porque recogían  espigas para matar el hambre. Decían que Dios había prohibido hacer esas tareas el sábado. 

Los discípulos por su parte han aprendido de Jesús la libertad frente a la Ley, pero ahora son acusados por los fariseos de no acatarla. Jesús acude a las Escrituras para discernir cuándo una ley es liberadora u opresora. El criterio es el ser humano. Es decir que ninguna ley, palabra o acción que  oprima, margine o excluya a las personas puede tener el respaldo de Dios. 

Jesús afirma con toda claridad que “el sábado se hizo para el hombre, no el hombre para el  sábado”.

El Señor no necesita hacernos sufrir ni imponernos normas sólo porque sí, para fastidiar.

Siempre quiere nuestro bien.

Dios ama a cada ser humano y, como todo padre, desea  la felicidad para sus hijos.

FELIZ DÍA A TODOS… 

ES DOMINGO…

Las lecturas de este domingo nos plantean el itinerario más básico de la vocación cristiana. Sólo el que escucha la voz de Dios que le llama a la vida cristiana podrá luego pensar si tendrá que vivir esa vida como laico casado o casada o como sacerdote diocesano o como religioso o religiosa.

Pero lo básico será siempre ponerse a la escucha y no confundir la voz de Dios con las muchas voces que en nuestro mundo nos ofrecen caminos aparentemente hermosos y llenos de buenas perspectivas pero que, quizá, a la larga, no terminan de dar todo lo que prometen.

Esa necesidad de escuchar bien y de identificar las diversas voces que nos llaman se pone de manifiesto en la primera lectura. El pequeño Samuel escucha la voz de Dios que le llama, pero, quizá por su juventud, cree que es su maestro Elí el que le llama. Necesita enseñanza, orientación y ayuda para discernir y darse cuenta de que la voz que le llama es el mismo Dios.

La siguiente etapa de la vocación cristiana es entrar en Su casa y quedarnos con él, convivir con él, sentir con él, compartir sus sentimientos e ideales. Hasta hacerlos nuestros. Eso es lo que hicieron aquellos discípulos de Juan que vieron pasar a Jesús. “Maestro, ¿dónde vives?”. La respuesta es clara: “Venid y lo veréis”. No hay más camino que ir por nosotros mismos y experimentar. Conocer a Jesús de cerca es una experiencia personal que nadie puede hacer por nosotros…

FELIZ DOMINGO

y feliz ESCUCHA

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

El perdón y el volver a caminar tienen mucho que ver. Porque vivir dividido, no-reconciliado, implica vivir postrado, empequeñecido, desde lo peor de uno mismo. Y eso se nota.

En cambio, cuando uno puede llegar a re-conciliar aquello que estaba roto, quebrado, uno puede volver a levantarse y tomar la vida en sus manos. El rencor paraliza. El perdón levanta. Por eso Jesús hace las dos cosas.

Dos mil años después, Jesús sigue pudiendo sanar a quien se acerca a Él. Él es perdón que levanta de la postración. La cuestión es conseguir ponerse cerca… o lograr que alguien te acerque –como en el evangelio del hoy-.

Señor Jesús,
tú nos das la paz del corazón.
Gracias por tu perdón,
que reconcilia lo que en nosotros está roto.
Con tu perdón podremos levantarnos,
caminar,
y ayudar a caminar a otros.

FELIZ DÍA A TODOS

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

La persona que se acerca a Jesús lo hace con confianza: “Si quieres, puedes limpiarme”. Confía en su autoridad y le pone delante lo que hay. Jesús, “sintiendo lástima”, hace lo que puede hacer: le toca. Al que era impuro, le cura ser tocado. Al que era excluido le cura ser aceptado. Jesús trae salud, porque toca, acepta, acoge. Y “quedó limpio”. 

Por eso, aquel enfermo que ha sido amado y curado, desde su debilidad, no puede callarse.  Sin mala voluntad, el personaje del evangelio desobedece a Jesús proclamando a los cuatro vientos la misericordia que Dios ha tenido con él. Y no es para menos. El bien se difunde. El agradecimiento es difusivo. El corazón agraciado no puede callar…

A veces creo que si no somos mejores es porque nos falta consciencia de todo lo bueno recibido. De lo que otros y Dios a través de la vida han hecho por nosotros. Sabiendo que ninguna vida es perfecta. “De la abundancia del corazón habla la boca”.

Te invito a que hoy pienses en todo lo que has recibido. Y que, desde ahí, como a la persona del Evangelio, te surja el agradecimiento.

FELIZ DÍA A TODOS

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

En un mundo con tantos anuncios, tantas ofertas, a veces a tan bajo coste, corremos el riesgo de vivir de saldos, “de rebajas”, por debajo de nuestras posibilidades. Y descentrados, perdidos en la selva de la vida. Jesús nos invita hoy a apostar por metas altas.

Hemos sido hechos para cosas grandes: vivir, crecer, amar, servir, entregar… No nos conformemos con las migajas del banquete de la vida. Dios nos ha sentado a su mesa y Jesucristo cuenta con nosotros. Vivir por Él, con Él y desde Él puede centrar la vida y las energías para que no se pierdan desparramadas.

Señor Jesús, aquí me tienes.
Centra mi vida
en el Dios del Reino y en el Reino de Dios
para que, como Tú,
viva unificado,
acogiendo lo recibido

y entregándolo a manos llenas.

FELIZ DÍA A TODOS

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

El Evangelio de hoy nos muestra otro bonito pasaje de los comienzos de la predicación de Jesús. El episodio sucede en una sinagoga, lugar donde los judíos se reunían para orar, para encontrarse con Dios. Y frente a lo que otros hacían, aparece Jesús hablando y actuando con autoridad. No pertenece a las clases dirigentes del pueblo. Y sin embargo, la gente sencilla percibe que su palabra y sus acciones tienen una fuerza especial… que llama la atención y que –sabemos- le traerá problemas.

La auténtica autoridad es la que tienen aquellas personas que ayudan a los demás a sacar adelante la vida, a organizarse, a caminar. Jesús es un hombre de autoridad. Y la ejerce. A veces despertando lo dormido. Otras, oponiéndose a fuerzas contrarias. Siempre buscando el bien del otro. Hasta dar la vida…

Los seguidores de Jesús también estamos llamados a tener “autoridad”. Una autoridad como la de Jesús: aportar nuestros criterios, nuestras palabras y nuestras acciones para que el mundo se parezca a lo que Dios sueña. En unos tiempos donde a veces parece que todo vale, o donde el único criterio en ocasiones es el criterio económico o del propio beneficio, los cristianos estamos llamados a hacer valer nuestra autoridad… dando la vida.

FELIZ DÍA A TODOS…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Para comenzar este tiempo, llamado Ordinario,

el Evangelio nos presenta un pasaje precioso.

Es aquél en el que Jesús, saliendo de su pueblo, comienza su tarea: anunciar la Buena Noticia del Reino.

“Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio”.

Y para comenzar esta empresa, Jesús empieza “contratando obreros”. Parecería más prudente quizá haber madurado más el proyecto, o las estrategias… o haber hecho una selección de personal más cuidada… Y sin embargo, Jesús se lanza a llamar personalmente a los que ve: a Pedro, a Andrés, a Santiago, a Juan… Ya habrá tiempo de madurar, ha habrá ocasión de ir orientando la tarea. Ahora es tiempo de comenzar. Y para ello asocia a algunos para que, con Él, puedan llevar adelante el querer de Dios.

Hoy en nuestra Iglesia, Jesús sigue llamando. Porque la obra que Él comenzó aún no se ha completado. Ya está la semilla sembrada, pero aún no ha llegado su efecto a todo ni a todos. Por eso Jesús hoy sigue llamando. A unos, para que vivan como Él, en pobreza, castidad y obediencia, en comunidad de vida, sirviendo a otros. A otros para que presidan la eucaristía y la comunidad, con la palabra y con la vida. A otros más para que salgan a todos los rincones del mundo y evangelicen con su presencia, con su trabajo, desde la familia y desde la presencia en la sociedad.

La pastoral vocacional es una urgencia en nuestra Iglesia de hoy. Porque Jesús sigue necesitando corazones y manos para que el Reino de Dios llegue a más corazones y a más rincones de nuestro mundo. A cada uno nos llamará a un camino propio, según nuestras cualidades, nuestra historia… y según su voluntad.

Quiera el Señor que el próximo Sínodo de los Obispos de este año sobre “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional” puede ayudar a buscar su vocación a los más jóvenes, y a todos a recordar la nuestra.

FELIZ DÍA A TODOS

ES DOMINGO…

Lo que vino después de aquel bautizo, lo iremos viendo y reflexionando en los próximos domingos. Pero su resumen final está en el texto de los Hechos de los Apóstoles de la segunda lectura: “pasó haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. ¿Qué más se podría decir de Jesús?

A Jesús el bautismo de Juan le hizo encontrarse con su propia llamada y vocación. A nosotros nos hace falta volver a recordar y revivir nuestro Bautismo para descubrir nuestra auténtica y más profunda llamada a ser hijos de Dios, a vivir en todo momento como tales hijos.

También la primera lectura es todo un programa de vida si queremos ser consecuentes con nuestro bautismo. Y lo mejor que se podría decir de nosotros al final de nuestra vida es que pasamos haciendo el bien a todos porque Dios estaba con nosotros.

¿Qué otra cosa son los santos? Y todo porque nos sentimos hijos de Dios, porque no tenemos otro dueño más que el que quiere nuestra libertad y nuestra felicidad, el que nos quiere hijos y hermanos unos de otros.

FELIZ DOMINGO A TODOS

EPIFANÍA…

Celebramos el amanecer, la Luz… que se ofrece a todos… 

Ese amanecer, esa luz que vieron los Magos, y les llevó a buscar al Salvador del mundo en forma de niño, al lado de su padre, San José (santo varón, siempre dispuesto a cumplir la voluntad divina) y de su madre, Santa María (ejemplo de aceptación de lo que Dios manda a la persona, guardando en el corazón todo, lo que entiende y lo que no). Ver con los Reyes a la familia de Jesús en el pesebre, y ponernos a sus pies, y adorarles. Si tienes un belén en casa, podría estar bien hacer algún pequeño gesto hoy, mejor si lo hacemos en familia.

El poeta inglés Anden, en un poema sobre la Navidad presenta a los Magos motivando su viaje: 
El primero dice: Debo saber cómo ser verdadero hoy. Por eso sigo la estrella.
El segundo dice: Quiero descubrir cómo vivir hoy. Por eso sigo la estrella.
El tercero dice: Necesito averiguar cómo amar hoy. Por eso sigo la estrella.
Al final afirman los tres: Debemos descubrir cómo ser hombres hoy. Por eso seguimos la estrella.

La estrella sigue brillando hoy, para los que quieran verla.

¿Tú quieres? Búscala en la Liturgia, en la Comunidad, en la Palabra, en tu corazón.

En nuestro país, los niños esperan con grandísima ilusión la noche de Reyes, para recibir sus regalos. Con esa misma ilusión podríamos esperar nosotros el encuentro con Dios.

FELIZ DÍA A TODOS…