Santuario Nuestra Señora de los Milagros

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UNA IMAGEN… UNA PALABRA

El lamento por el rechazo, por el abandono de Dios es lo que Jesús manifiesta; no es sólo porque se haya convertido la ciudad sagrada en una mercadería, sino que el interior de cada persona, está inmersa en el trasiego del consumismo. Apartados de Dios, en guerra consigo mismos.

Un corazón dividido donde Dios no tiene cabida, es un corazón inmerso en la destrucción. Allí Dios no puede habitar, no puede hacerse presente.  Los demonios interiores como el miedo, la huida frente a Dios, el pánico que nos provoca el misterio de la Paz, han de ser echado de nuestras vidas.

El silencio contemplativo en el que Jesús pronuncia estas palabras, es una apuesta por la oración y el encuentro con Dios. Una apuesta para que sea la Paz la que reine en nuestros corazones. Para que la paz los serene, los apacigüe, los integre en una vida de fe y esperanza donde Dios pueda habitar.

Oremos por cuantos no creen en Dios, por cuantos viven con un sentido de beligerancia frente a sí mismos y a los demás, para que abran las puertas a Cristo, el mensajero de la Paz.

Feliz día… Dios te bendice…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Estamos invitados a no cerrarnos en nosotros mismos por miedo a perder lo poco que tenemos, sino a compartir lo poco que tenemos y crecerá el cien por uno. Quien arriesga puede percibir cómo crece, de forma silenciosa, lo que se comparte. Eso sí, unido a las dificultades propias de cada tiempo, de cada contexto histórico.
Por eso, el testimonio que nos ofrece el II Libro de los Macabeos ilumina esta parábola: quien no quiere perder nada, no gana nada. Pierde incluso lo poco que tiene. El reino de Dios, la vida de fe, implica riesgo.

Feliz día… Dios te bendice...

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

El arrepentimiento de Zaqueo no fue solo un acto de justicia: “devolver lo robado” sino de caridad.  Jesús, que no pone límite a los números, ve en el corazón de Zaqueo un acto de generosidad y le felicita.

¿Quieres que hoy se hospede Jesús en tu casa? ¿De qué árbol tienes que bajar? ¿Te aminoran las dificultades? ¿Te sientes mirado por Jesús? ¿En tu corazón hay desprendimiento? Zaqueo bajó muy contento. Zaqueo recibió el mayor tesoro. Zaqueo encontró la felicidad.

Feliz día… Dios te bendice…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Este episodio de la vida de Jesús nos invita a reconocer y aceptar varias cosas: que estamos necesitados y esa necesidad nos limita y a menudo nos sitúa al borde del camino que recorren los otros; que muchas veces no podemos contar con los demás para recuperarnos; que Jesús es alguien sumamente compasivo y deseoso de socorrernos; que nos ofrece mucho más que un simple bienestar material; que sólo la confianza plena en él nos permite sentirnos salvados de nuestras miserias.

En resumen: ¿Qué dificultades estamos dispuestos a afrontar en nombre de nuestra fe? ¿Vivimos y manifestamos a diario una total confianza en Dios?

Feliz día… Dios te bendice...

ES DOMINGO…

¿Qué es lo que podemos hacer para perseverar?:

  • Primero: no desviarnos del Evangelio: eso significa buscar siempre el reino de Dios y su justicia y no nuestro propio beneficio
  • Buscar siempre el bien de todos y no sólo el nuestro.
  • Dar sentido a nuestra oración no con palabras vacías que no dicen nada, sino llenarlas de contenido con nuestro ejemplo, como lo hizo Jesús, que siempre predicó con el ejemplo.
  • No ser tan reacios a aceptar los cambios, escuchando los gritos de la gente que sufre, estando abiertos ante lo nuevo que pueda venir y no tan reticentes y a la defensiva.
  • No exigiendo a los demás lo que no estamos dispuestos a dar nosotros.
  • Asumir que el seguimiento de Jesús no es un camino fácil, de éxitos y glorias, sino que será un largo trayecto de dificultades y luchas.
  • Asumir cada uno nuestras responsabilidades: a nadie se nos pide más de lo que podemos dar pero es importante no delegar en los otros la tarea que nos corresponde a cada uno.

Jesús nos diría hoy en día: dejémonos de lamentos, nostalgias, desalientos o resignaciones y empecemos a dar testimonio: “tenemos que dar testimonio”, porque “con vuestra perseverancia salvareis vuestras almas”.

Feliz Domingo… día del Señor y de la familia Cristiana…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

El secularismo ha echado raíces profundas en nuestra sociedad. La embestida de la innovación y la rápida disponibilidad de cosas y servicios personales nos hace sentir autosuficientes y nos despoja de la presencia de Dios en nuestras vidas. Sólo cuando una tragedia nos golpea despertamos de nuestro sueño para ver a Dios en medio de nuestro “valle de lágrimas”… Incluso debiéramos estar agradecidos por esos momentos trágicos, porque seguramente sirven para robustecer nuestra fe. 
Feliz día… Dios te bendice…

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

Este Reino, que comenzará imprevisiblemente “fuera”, puede comenzar ya ahora “dentro” de nosotros. El último día se configura ahora ya en el interior de cada uno. Si queremos entrar en el Reino el día final, hemos de hacer entrar ahora el Reino dentro de nosotros. Si queremos que Jesús en aquel momento definitivo sea nuestro juez misericordioso, hagamos que Él ahora sea nuestro amigo y huésped interior.

San Bernardo, en un sermón de Adviento, habla de tres venidas de Jesús. La primera venida, cuando se hizo hombre; la última, cuando vendrá como juez. Hay una venida intermedia, que es la que tiene lugar ahora en el corazón de cada uno. Es ahí donde se hacen presentes, a nivel personal y de experiencia, la primera y la última venida. La sentencia que pronunciará Jesús el día del Juicio, será la que ahora resuene en nuestro corazón. Aquello que todavía no ha llegado, es ya ahora una realidad.

Feliz día… Dios te bendice

MAGOSTO…

Cómo viene siendo habitual nos hemos reunido en las instalaciones de este Santuario, los Paúles de esta zona para vernos, visitar a la Virgen, charlar, pasar un día de convivencia y unirnos a la celebración del tradicional Magosto… oportunidad aprovechada para seguir creciendo en fraternidad… Gracias a todos.,,

Padre Pio y su tradicional poesía…,

UNA IMAGEN… UNA PALABRA

¿Imitamos al leproso curado, que vuelve a Jesús para darle gracias? De hecho, sólo «uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios» (Lc 17,15). Jesús echa de menos a los otros nueve: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?» (Lc 17,17). San Agustín dejó la siguiente sentencia: «‘Gracias a Dios’: no hay nada que uno puede decir con mayor brevedad (…) ni hacer con mayor utilidad que estas palabras». Por tanto, nosotros, ¿cómo agradecemos a Jesús el gran don de la vida, propia y de la familia; la gracia de la fe, la santa Eucaristía, el perdón de los pecados…? ¿No nos pasa alguna vez que no le damos gracias por la Eucaristía, aun a pesar de participar frecuentemente en ella? La Eucaristía es —no lo dudemos— nuestra mejor vivencia de cada día.

Feliz día… Dios te bendice…