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 | Noticias mes de febrero |
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21 de febrero
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1º DOMINGO DE CUARESMA: TIEMPO DE LIBERACIÓN
El texto evangélico de san Lucas presenta la dureza de la tentación y, en ella, la posibilidad de que se frustre el plan de Dios para la humanidad. Es un buen momento para que tomes conciencia de cuáles son las mayores dificultades que experimentas para ser cristiano/a. Pon tus ojos en Jesús. El también experimentó la tentación. Aprende de él a seguir con fidelidad la Palabra de Dios. Alégrate de que en Jesús Dios se revele como fuente de vida y de amor para todos.
En este primer domingo de cuaresma hay un mensaje de esperanza, porque ser tentado no es lo mismo que pecar. Luchar no es lo mismo que ser derrotado. Tener tentaciones y ser probado en la vida no descalifica a nadie. Al contrario, puede ser el momento en el que se fortalezca nuestra fidelidad. Jesús también pasó por ese trance y no sólo durante estos cuarenta días -que en realidad tienen un valor simbólico-, sino durante toda su vida.
― Jesús tuvo la tentación de sacar partido a su condición divina, para aprovecharse de ella en beneficio propio. Querer convertir las piedras en panes es pretender que los problemas se solucionen milagrosamente, para no tener que hacer frente a las dificultades.
― Jesús tuvo la tentación de postrarse ante el ídolo del poder y del dominio, prescindiendo de Dios y dejando de lado el camino de servicio y humildad que le condujo hasta la cruz.
― Jesús tuvo la tentación de convencer y atraerse la atención de la gente a base de gestos carismáticos y prodigios espectaculares (manipulando a Dios, utilizándolo en su propio beneficio). Es la tentación de la fama, de la imagen,,, Si se hubiese tirado desde el alero del templo para probar que Dios estaba de su parte, quizá habría conseguido ser visto como el Mesías poderoso y triunfante que todos esperaban. Un gesto propagandístico impagable.
¿Y nosotros? Cada uno conoce bien cuáles son sus tentaciones, aquellas situaciones en la que se pone a prueba el propio camino, la propia coherencia de vida. Para unos será el deseo constante de tener más, la tentación del consumismo. Para otros la seducción del poder, del prestigio, del subir en la escala social o profesional, aun a costa de pisar al que queda por debajo, de mentir o de corromperse. Algunos experimentarán la necesidad de conseguir aquí y ahora su dosis de placer efímero, usando a las personas caiga quien caiga; y los habrá que pretenderán utilizar en su provecho cualquier medio lícito o ilícito, con tal de alcanzar sus propios fines. Todos, en definitiva, querríamos a veces hacer las cosas a nuestro modo, prescindiendo de Dios y de lo que Él nos pide.
Ser tentado es siempre entrar en crisis, es tener que elegir sí o sí. Y eso nos crea angustia, porque a menudo lo querríamos todo. Ante eso, quizá sucumbimos o tiramos la toalla. Los hay incluso que, por no exponerse a la tentación, ni siquiera lo intentan. No escogen ni lo bueno ni lo malo, sino todo lo contrario. Es la tentación de la mediocridad. La peor de todas. Pero de esa y de otras tentaciones se puede salir vencedores, como Jesús. Para ello tendríamos que reconocer, como él:
― Que"no sólo de pan vive el hombre", es decir, que no basta tener cubiertas las necesidades materiales para que la existencia tenga sentido; y que, en cambio, hay panes que no pueden dejar de alimentarnos, a no ser que no nos importe enfermarnos de anemia y desnutrición por falta de justicia, de solidaridad o de compasión. Por falta de Dios.
― Que"al Señor tu Dios adorarás y a Él solo darás culto", y que por tanto ya no vale dejarse seducir por esos ídolos que ponemos en su lugar y a los que a veces sacrificamos la vida y consagramos todos nuestros esfuerzos.
― Que"no hay que tentar al Señor, Dios nuestro", o sea, que a Dios no se le manipula ni se le utiliza para defender nuestros propios intereses o para que nos saque las castañas del fuego. Que no hay que pedirle "milagritos" que nos arreglen los problemas y nos eviten el esfuerzo de enfrentarnos a las dificultades de cada día. Lo único que hay que pedirle sin descanso es que nos ayude a hacer su voluntad.
Feliz Domingo, Día del Señor y de la Familia cristiana... ¡aprovechemos este tiempo oportuno de liberación!
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19 de febrero
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VIERNES DE CUARESMA
Esta es la conversión del corazón: dejar que realmente Jesucristo llegue a entrar en todos los lugares de nuestro corazón. Convertirse a Dios es volverse a Dios y descubrirlo como Él es. Convertirse a Dios es descubrir a Dios como esposo de la vida, como Aquél que se me da totalmente en infinito amor y como Aquél al cual yo tengo que darme totalmente también en amor total.
¿Es esto lo que hay en nuestro corazón al inicio de esta Cuaresma? ¿O quizá nuestra Cuaresma está todavía encerrada en formulismos, en estructuras que son necesarias, pero que por sí solas no valen nada? ¿O quizá nuestra Cuaresma está todavía encerrada en criterios que acaban entreteniendo al alma? Al huésped se le puede tener contento simplemente con traerle un café y unas galletas, pero al esposo o a la esposa no se le puede contentar simplemente con una formalidad. Al esposo o la esposa hay que darle el corazón.
Que la Eucaristía en nuestra alma sea la luz que examina, que escruta, que ve todos y cada uno de los rincones de nuestra alma, para que, junto con el esposo sea capaz de descubrir dónde todavía mi entrega es de huésped y no de esposo.
Pidamos esta gracia a Jesucristo para que nuestra Cuaresma sea una Cuaresma de encuentro, de cercanía de profundidad en la conversión de nuestro corazón.
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18 de febrero
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SAN FRANCISCO REGIS CLET, C.M.
Nace en Grenoble, Francia, el 19 de agosto de 1748. A la edad de veientiún años es admitido en la Congregación de la Misión de san Vicente de Paúl (para España conocida como Padres Paúles); hace el Seminario Interno (Noviciado) en Lyon. Emite los votos el 18 de marzo de 1771. Dos años más tarde recibe la ordenación sacerdotal, coronando de esta forma, parte de su ideal misionero, que iba más lejos que el simple ejercicio ministerial dentro de la patria. Dotado de una gran memoria y agudeza intelectual, enseña teología en el seminario de Annecy y, poco más tarde, desempeña el cargo de director del Seminario Interno de la Congregación de la Misión en la Casa Madre de París.
Pide intensamente ser enviado a China, permiso que al fin alcanza de los Superiores. Durante treinta años trabaja incansablemente en la misión dando muestras de verdadero celo apostólico. Muere estrangulado el 18 de Febrero de 1820 en Uchanfú, capital de Hupé. Su fiesta se celebra el 18 de Febrero.
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17 de febrero
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MIÉRCOLES DE CENIZA (comienza el tiempo de CUARESMA)
Con la imposición de las cenizas, se inicia un tiempo espiritual particularmente relevante para todo cristiano que quiera prepararse dignamente para la vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús.
Este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: "metanoia", es decir "Conversión desde la raíz". Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles mediante el rito austero de la imposición de ceniza, el cual, con las palabras "Convertíos y creed en el Evangelio" y con la expresión "Acuérdate que eres polvo en polvo te convertirás", donde se invita a todo cristiano a reflexionar acerca del deber de la conversión, recordando la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte.
La sugestiva ceremonia de la ceniza eleva nuestras mentes a la realidad eterna que no pasa jamás, a Dios; principio y fin, alfa y omega de nuestra existencia. La conversión no es, en efecto, sino un volver a Dios, valorando las realidades terrenales bajo la luz indefectible de su verdad. Una valoración que implica una conciencia cada vez más diáfana del hecho de que estamos de paso en este fatigoso itinerario sobre la tierra, y que nos impulsa y estimula a trabajar hasta el final, a fin de que el Reino de Dios se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.
Sinónimo de "conversión" es así mismo la palabra "penitencia"... Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo. Desde estas páginas os invitamos a todos a celebrar con gozo este tiempo "de libertad" y a la fructífera Penitencia.
Recordamos que todos los días, antes de las Eucaristías, habrá confesores dispuestos para la acogida penitencial.
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Versión imprimible
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